¡Que no le cuenten!

La verdadera fundación de Guayaquil

Creo que los libros de historia están equivocados. Ni las fiestas julianas, ni la revolución octubrina son parte del verdadero cambio de la urbe porteña. Más bien, la Guayaquil moderna y primorosa, nace cuando un León nada cachorro, tomó el mando a puteada y latigazo y amansó la locura que sacudió al manso Guayas en años previos.

Antes de él, los brutos, la prostitución, LOS GRAFITIS, asolaban al puerto principal ecuatoriano. Gracias a él, los pobres viven donde los pobres, y los ricos viven en el cantón de alado, en grandes urbanizaciones cerradas, con cámaras, alambres de púas, guardias, guardias en los guardias, porteros eléctricos etc. Y sí llegas al amor extremo a la tierra Huancavilca, vives en islas, alejados de los pobres diablos citadinos.

Gracias al número 6, la 18, la Perimetral, la Trinitri, el Guasmo entre otras, fueron puestas bajo la alfombra de las lindas obras para las zonas ricas de la ciudad. Cuanta alegría me da esta segregación clasista, al muy estilo del gran patriarca felino y su cachorro, que forjaron esta gran ciudad, ejemplo ecuatoriano. La alegría me embarga, no puedo escribir más de la emoción: lo único que puedo decir es… ¡QUE VIVA EL PSC, DIGO GUAYAQUIL!

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