El AS² de la Política

CREERSE EL “CUENTO”

A veces me vienen a la mente cosas estúpidas, y pienso pendejadas. Me acosan ciertos pensamientos intrusos y lo peor de todo, les doy cabida.

Leo el periódico, veo la televisión, reviso sus versiones web y es inevitable caer en las redes “asociales” pero, en fin. Cada uno quiere dejar huella, hasta una “famosa” universidad de este terruño saca una propaganda respecto a dejar huella.

Pensar qué vamos a dejar a este mundo cuando partamos y cómo no, estudiar y sacar un título debe ser “algo”. Que ahora cada vez más los sacan, pero al mismo tiempo cada vez menos, ¿irónico no?

En esto de dejar huella sí que saben los políticos, no sólo de aquí, si no a nivel mundial. Y vemos cada cuatro años o lo que sea el tiempo “prudencial” que se espera en sus países para elegir al siguiente mamerto de turno.

Un expresidente ha dicho que volverá a poner la casa en orden, porque su proyecto de vida está en juego y no puede permitir que destrocen a la Patria.

Que, dicho sea de paso, él ayudó a destrozar. Pero volviendo al tema en cuestión.

Siempre me parecerá raro, que gente relacionada a la “academia”, o “empresariado” o “banca”, de repente y un buen día. Deciden ser políticos y competir en su legítimo derecho a la aspiración de representatividad en “democracia”.

Yo soy un mal pensando de mierda, seguro y estoy equivocado como casi siempre, pero no me cuadra cómo deciden dejar la tranquilidad del hogar y exponerse a ese feo mundo que genera más “infelicidad” que “felicidad”, que te envejece y te consume y hasta te corrompe.

Cada vez estoy más convencido, así como ellos de su propia “mentira”. Que debe haber una razón más grande para querer comprarse un problema o encaprichares con ser presidentes de un país sin “rumbo”.

A todos nos hablan de legado, de lo que dejaremos, de nuestra obra. Hablamos de gente que en la vida llegó a “triunfar”, sacar una carrera, masterado, que viajó por el mundo, tuvo una familia e hijos. Fundó o “heredó” una empresa, hizo crecer un banco hasta ser su principal o es dueño de una flota de marina mercante.

Para ellos, que la gloria ya lo obtuvieron y más o menos son conocidos en ciertos círculos “sociales”. Pero llega un punto en la vida, que ya nada nos “conforma” y seguro a ellos les pasa igual.

Se podrá ser más, se podrá trascender… ¿Pensé que en esas huevadas sólo pensábamos los cojudos?

Pero veo que no soy el único, y me uno y hermano con mis representantes de la “democracia”.

A pesar que nos separan los títulos académicos o la colección de los mismos, o quizá una gran fortuna y capital en el extranjero, y a ellos los conocen y a mí nadie. Ellos son humanos como yo, y quizá cojeamos de la misma pata.

Vuelvo y repito, para qué dejar la comodidad del “hogar” o “tranquilidad del anonimato” para saltar a la palestra pública. Dicen que quien no arriesga no gana. Pero para mí ellos son unos ganadores de la vida.

Lo lograron “todo” en el menor tiempo posible, no importan las circunstancias ni los métodos, llegaron y tú no.

Pero siempre que logramos algo, pareciera que falta algo. Y ya sé, ya sé, ojo que dije que ya sé.

Ustedes dirán que no sólo existen líderes políticos “acomodados” también hay los que nacen de la lucha del pueblo, y la lucha social y sí, todo demasiado bonito, bello, hermoso y cursi.

Los habrá de orígenes que suelen llamar “humildes” para no decir “pobres”, pero apenas toman una bocanada de poder, se transforman y se acomodan y acomodan a los suyos.

Pero ya llegaremos a ellos, que a pesar que parezca increíble, comparten muchas cosas con estos otros seres que han tocado el cielo.

Ellos han llegado a una etapa de su vida en que deben considerar para qué están en ete mundo, y qué dejarán. Los delirios mesiánicos aparecen y de repente, “sienten” que deben devolver un poco a la “sociedad” que tanto les “dio”.

El bichito de “creerse el cuento” les pica, y empiezan a meterse en el personaje de refundidor o refundador, cómo sea. Estando en situación y bajo ciertos métodos actorales “conocidos” se visualizan como el personaje que anhelan ser.

Algunos lo logran, otros fracasan. Y eso les frustra, hasta llegar a encapricharse con el deseo de llegar a presidir un país sin timón y sin “salvación” pero en ellos está la idea que lo salvarán, que son la cura a la enfermedad, que son los elegidos que guiarán el rebaño a su meta final y se harán uno con la fuerz… Perdón, otra historia.

Pero siguiendo el hilo conductor, cuando estos llegan, se topan con la papa caliente, que el “caprichito” les saldrá cara, y que están a cargo de millones de gentes, que, para sus asesores y economistas, son sólo cifras y si acomodamos una cosa por aquí, recortamos por acá y succionamos por ahí, lograremos “balancear” todo. La desilusión llega, pero no es tiempo de abandonar la tarea mesiánica, cargas detrás de ti la responsabilidad no sólo de tus acólitos, aunque para estos gobernarás al final, pero debes amagar y decir que es en bien de todos.

Ponte en personaje “créete el cuento”, usa la máscara. Llegados a este punto, no importa lo que se hizo para bien o para mal, el personaje en cuestión llegó a la meta y “trascendió” de él se hablará en los libros de historia, y el famoso “juicio” le vale palomita, llegó a cumplir la meta final de la “vida” servir a sus conciudadanos.

Piensan que me olvidé de los pobres “diablos” de orígenes “humildes” pues no. Recuerdan que les dije que ambos se parecen mucho. Tomemos el punto en que han llegado al “power”, tienes dos caminos o abrazar el poder como se debe, o intentar ser un alguien decente, que intente zafarse de las mañas. Pero esa opción no existe, porque la maña te “elige” a ti, tú no la “eliges” así que, de un modo u otro, entras en el espiral y la “argolla” y te haces el cojudo, te hacen el cojudo, o eres un cojudo partícipe del “cojudismo”.

Así se gestan los “monstruos” y si es que pasas varios años cerca del poder, al que crees que poseer, más esclavo del mismo serás. No importa que hayas llegado con o sin plata, con o sin instrucción, al menos en este paisito, ustedes los seres “iluminados” y “asambleístas” y “presidentes” han demostrado servirse un festín a costa de los pobres imbéciles que les han votado.

Y así, el rico y el pobre se hermanan en la pillería y el reparto, pero ojo, que el que reparte se queda con la mejor parte. Aquí saltarán y me dirán que hay gente “decente” o con “valores” de casa, que ni la billetera más grande puede comprar, tienen razón, son mis prejuicios y estereotipos “hablando”.

Pero deténganse a pensar, que quizá esos sean la confirmación a la “regla”. Es una ley no escrita, que dice que uno de los requisitos es “tener cola” y si no la tiene tranquilo, que la “obtendrá pronto”.

Así fue como llegó un político joven que asumió una municipalidad, que pudiendo cortar de raíz el problema del contrato con una constructora brasileña, no se le ocurrió mejor idea que preguntar ¿Cuánto me toca a mí? Claro, todo bien amagado o “tapado”.

Así llegó un profesor universitario, que fue subiendo como espuma y que resulta que no sabía nada de lo que sus “compañeros” hacían, deshacían, repartían y valían… Y que probó el poder y lo usó como instrumento de persecución y venganza, contra los que no eran sus porristas, que, dadas las ironías del destino, estaban molestos con él, pero entre las razones para su molestia, una de ella era que hubieran querido hacer lo que él hacía, pero que en ese momento les tocaba aguantar y joderse, hasta que pudieran retomar el poder.

Todos estos personajes, llegados a un punto de la vida y la política, llegan a hincharse de “poder” que se “creen el cuento” o quizá no es que se lo crean. Para ellos el cuento no “existe” sólo existe una “verdad” y en su historia, ellos son el héroe que recorre un camino lleno de obstáculos pero que la final nos llevará a todos a buen puerto.

Y así, lo que nació como un “sueño”, un “juego”, un “capricho” terminó convirtiéndose en su máximo logro en su proyecto.

Lograron dejar su “intrascendencia” y “mortalidad” para pasar a ser seres “divinos”. Seres excepcionales que salvarán la patria grande o chica, no importa, la salvarán. Y así el cuento seguirá, aunque cambien los protagonistas. Siempre habrá uno nuevo, ya que somos presa de nuestra vanidad y egolatría, pero a veces desde lo alto, falta el “oxígeno” y quizá no puedan razonar o pensar bien, que aquel cuento no es “real” y que no son todo poderosos, que no pueden controlarlo todo y que no todo es blanco y negro.

Pero es tarde, los perdimos, desde lo alto no se escuchan tus quejas. El personaje los “atrapó”, pero el cuento no terminó…

Ustedes son parte de la historia y por ende vivirán las partes más “duras del cuento”, pero eso no saldrá ni se publicará, quedará una versión censurada que se enseñará de generación y generación y la lista crecerá.

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR.

Por Joyce de la Plaza

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