El AS² de la Política

EL ARTE DE GOBERNAR SIN GOBERNAR

Desde el grandioso “retorno” y no del “rey” o del “jedi”. Si no de la DEMOCRACIA, y no de la democracia popular. Nuestro país ha vivido gobernado por grandes grupos de congresistas, juristas y presidentes, que han formado una constelación de estrellas.
La dictaboba digo dura que no blanda, porque se cargó a Abdón Calderón y no al niño héroe si no a un prominente político en alzas. Se veía frustrada en su intento de gobernar, y debía “devolver” el poder. Ya habían llevado sus buenas tajadas las fuerzas armadas “patriotas” ecuatorianas y era hora de darle a la “plebe” el poder, aunque muy en el fondo sabían que, llegado el momento, estos “civiles” no tan “civiles”, la iban a cagar y bien feo y los militares tendrían que restablecer el orden en la galaxia… Perdón, me equivoqué de historia.
Al grano, Jaime Roldós inauguraba el retorno fatídico, se había cargado nada más y nada menos al ex alcalde de Quito, Sixto Durán Ballén, que parecía ser la niña de los ojos de los “militares”, pero el gran poder de oratoria del abogado y el apoyo de la Concentración de Fuerzas Populares y Don “Buca”, llevó a que Roldós en una mezcla híbrida extraña con Osvaldo Hurtado, llegaran a la presidencia.
El idilio no duró mucho. Don “Buca” also known as Assad Bucaram, no quería alguien contestario, si no un títere, y sintió que le hizo un favor a un “desconocido” que sin su plataforma política no sería nadie. Pero ese “improvisado” de última hora, había llegado por méritos propios, muy a su pesar, y el “niño” se rebeló. En una medición de fuerzas, Assad bloqueó y frustró varios proyectos del ejecutivo, con boicot abierto al presidente, que para él no era nada más que un instrumento suyo para “gobernar”.
A eso se le suman nuestras siempre “valientes”, “valerosas” y “honradas” fuerzas armadas. Que un “rojo” o “zurdo” no les hacía gracia, un tipo que hablaba pestes contra posibles aliados y realizaba declaraciones picantes. No convenía, y estalló la “guerra” o “conflicto” lo que medró más la imagen y popularidad del líder “popular”, que tuvo que tomar medidas fuertes a nivel económico y eso provocó manifestaciones y paros.
Se habían conjugado legislativo y “milicia” para boicotear al joven mandatario. La cerecita del pastel fue mandarlo a “soñar”, perdón fue un ACCIDENTE, SÍ, AJÁ UN ACCIDENTE, AQUÍ NO PASÓ NADA.
Entre sus feroces críticos, estaba un no tan joven pero ya curtido. León Febres Cordero, que se había unido a un antagónico como Assad y otros, para conformar un bloque anti “roldosista”, qué irónico.
Ojo con el dato del ingeniero Febres. Retomando el gobierno, Osvaldo Hurtado asumía el poder, y no se le ocurría mejor idea que perdonar deudas o mejor dicho absorber una deuda en dólares y pasarla a sucres, lo cual justificó, aunque él decía que no era aliado de los grupos empresariales y la banca, parte de su gabinete decía lo contrario.
Mandatario impopular y con alto rechazo, llegó a terminar su período. Una coalición de partidos de derecha y “velazquistas” llevaban a segunda vuelta León, en frente tenían a Rodrigo Borja Cevallos.
Y en un debate televisivo, con cigarrillos de por medio, y medias verdades, donde Febres Cordero prácticamente acusaba a Borja Cevallos de ser un “comunista caviar” y un “ateo” e “hipócrita”, que no le faltaba la razón en algunas de las perlas que soltó. Al final la frase de: “MÍREME A LOS OJOS SEÑOR BORJA CUANDO LE HABLO” …
Y al puro estilo Nixon vs Kennedy, el señor Borja se caía en televisión nacional, por una simple frase y gesto de arrogancia.
Con León vino la lucha contra los Alfaro Vive Carajo, para muchos unos jóvenes idealistas, para otros unos criminales, para otros unos niños “bien” y “nice” y mimados que querían meterse a jugar a la guerra sin saber las consecuencias y que este presidente no iba a estar “hueveando” y se tomaría su “lucha” en serio.
León decidió jugar a la “guerra”, el mismo León que era buen amigo de Fidel Castro con quien compartía cartas, libros y habanos, era el León que les daba bala y los iba matando como “golondrinas” y no conforme con eso les hacía algunos “cariñitos”, los “niños pijos” despertaron del sueño y se dieron cuenta que no estaban hueveando y debían responder con fuego. Pero fueron neutralizados, producto de quizá su propia desorganización o “improvisación” y también que el “presi” tenía aliados a los israelíes que le ayudaron.
Ni siquiera los amigos del E.LN. y F.A.R.C. pudieron evitar la debacle del “A.V.C.” No obstante lo que para León era una victoria, se volvería como bumerang.
Un viejo “amigo” le haría una “guerrita” e intentaría sublevarse, hasta lo tuvo capturado con ayuda de sus acólitos, “Frakie” manaba templado, y así de un “taurazo” León tuvo que ceder, no sería la primera vez que tuviera que ceder, ya que elecciones a mitad de período, habían sido un castigo para su administración y muchos lo querían limpiar o serruchar.
El congreso no era su “cheerleader”, aún así León amagó y luego a “traición” los apresó, aunque al final no pasó a mayores, salvo una que otra baja. Casi nada, tomando en cuenta años antes su amigo, buen “amigo” Nahím Isaías Barquet, caía como víctima de daño colateral, dicen los mal pensados y “enfermos” que en realidad la idea nunca fue la de “salvarlo” y ya sea para hacer quedar peor a los A.V.C. o condonar “deudas”, o quizá la hipótesis oficial que producto del fuego cruzado y la propia estupidez de las fuerzas de rescate y sus excesos, los que propiciaron el fatal desenlace.
El punto es que, no es descabellado pensar que pudo ser un “horror de buena fe”, tomando en cuenta que los Restrepo fueron “cremados por ahí” y “mandados a desaparecer” por un exceso policial mismo, producto de una política de estado, pero que al igual que muchas cagadas que se han cometido, no sólo en Ecuador si no el mundo, aún a día de hoy no son capaces de asumir y sincerar.
Me desvíe del tema, bueno, un tanto, pero no del todo. León Febres Cordero y el Partido Social Cristiano será vital para apuntalar mi idea que gobernar es un arte, pero más arte es gobernar sin ser gobierno.
Borja y Abdalá Bucaram, que se declaraba perseguido político del P.S.C. en ese entonces y lo sigue haciendo ahora. Llegaban a segunda vuelta. El triunfo sería para Borja Cevallos.
Y así se inauguraría una nueva “etapa”, dicen los entendidos que el “niño” Borja cumplió sus sueños frustrados en la presidencia, subirse a barcos, a helicópteros, a tanques de guerra, a submarinos y un largo etcétera.
A nivel de gobierno, León indignado acusaba que cogobernaba la Democracia Popular del señor Hurtado y no le faltaba razón, algunos reciclados de la D.P. estaban en un acuerdo de gobernabilidad.
León salía libre de cualquier cargo que había prometido alzar en su contra el señor Borja, y todo volvía a la santa paz. Misteriosamente el socialcristianismo controlaba cortes y a parte del congreso, se habían acostumbrado a tranzar por debajo, pero esto no se vería si no más adelante.
Febres Cordero llegaba a la alcaldía y ahora desde un espacio de poder de importancia como ser el burgomaestre de la ciudad más poblada del país. Podía ejercer presión directa a los gobernantes de turno. Nebot quien había sido gobernador del Guayas y había tenido una bocanada de poder. Fue el candidato elegido para competir contra Sixto, ex social cristiano distanciado y fundador de su propio partido, que pasó sin pena ni gloria.
Al final el ex alcalde de Quito se alzaría con el triunfo. Pero esa traición no la olvidarían fácilmente los social cristianos, quienes serían la oposición directa contra Sixto, a pesar que en el fondo compartían visiones similares de la política, solo que con diferente empaque.
Alberto Dahik fue la cabeza de “turco” o “libanés”, y fue el bombo al que darle en fiesta. Su indiscreción en gastos reservados para la “guerra” estallaron, y así en una coalición se tumbaron al “vice”, gran gestor de la liberalización económica que llevaría a la debacle que le estallaría en la cara a Mahuad en 1998.
También misteriosamente, un artículo de sucesión presidencial desaparecía, para evitar que el vicepresidente asumiera el cargo, y es que lo tenían todo fríamente calculado. Sixto era ya muy viejo y estaba incapacitado según ellos por “viejo”, aunque en realidad no era por viejo sino por “traicionero”.
Sin embargo, el viejo Sixto Durán Ballén se mantendría hasta el final, el envión anímico que supuso la guerra del Cenepa, le permitió torear sus cagadas en cuanto al desastre de la Josefina, la hora “sixtina” y los ajustes por la guerra. El presidente lograba mejorar su imagen con un conflicto “innecesario” y por un momento logró convocar a varios ex presidentes, entre los cuales se encontraba su amigo o ex amigo, León.
Así pues, llegamos a 1996. Jaime Nebot era el candidato favorito, luego venía una lista de “notables” y por último, ya en el inframundo, Abdalá Bucaram Ortiz.
Sixto no puso candidato, y prefirió irse sin pena ni gloria, con el recuerdo de: Ni un paso atrás…
Todo parecía listo para que el socialcristianismo volviera formalmente a gobernar, pero una destinada declaración en televisión nacional con un León enfurecido contra Diego Oquendo, acerca de la interrogante, si sería capaz Nebot de ganar la segunda vuelta. Desató una ola de “mier…” y así “Jimmy”, perdía por segunda vez consecutiva.
Esta ha sido una de las derrotas más humillantes para el partido amarillo y rojo, frente a otro amarillo y rojo. Un trauma del que parece no recuperarse Nebot, y uno de los mayores logros de Bucaram. Incluso más que haber sido abanderado nacional en las olimpiadas en Múnich de 1972.
Abdalá entró a repartir “amor” y no sólo metafóricamente, su discurso agresivo lo llevó a ser objeto de boicot, desde el día uno. Abdalá tampoco ayudó, dando papaya y repartiendo cargos entre sus amiguitos y entre ellos estaba Álvaro Noboa, Jorge Enrique Adoum, Alfredo Adoum, Frank Vargas, entre otros.
Nuestro “loco” que ama, se cayó solito, su estilo “particular” chocaba con la modosita política quiteña y ya empezaban a correr los rumores que coaliciones que iban de izquierda a derecha, querían serruchar al “presi” y estaban por el fichaje de los “militares”.
Fabián Alarcón, quien antes había intentado sin éxito ser alcalde de Quito, pero que había perdido con Mahuad y Paz. Ahora estaba listo para dar el golpe final.
El descontento popular se magnificó, Abdalá para muchos era un impresentable y patán, y eso era uno de los tantos motivos para sacarlo del “power” aparte de su “corrupción” e “incapacidad” mental.
Además, teníamos el frustrado intento de por si las moscas, evitar el ascenso de Dahik y sacar de la partida a Sixto, que terminó su gobierno.
Pero esta vez, la excusa era perfecta. Abdalá dio chance de que le jodan y su altanería y “bacanería” y de sus acólitos, convocó a una camioneta. Donde el candidato perdedor unido a otros “camiseteros” santificaban la “caída”. Pero y en ausencia del presidente, no era la vicepresidenta Rosalía Arteaga quien debería asumir ese cargo.
Pues no, porque como decía Luis Chiriboga, las cosas se hacen como se deshacen. Y después de un efímero paso y con la ayuda de los socialcristianos en parte, según la misma Rosalía a quien ahora en un lavado de cara le dedican un cuadro en el salón de Municipal de Guayaquil, como si eso compensara el hecho que la “ningunearon”.
El loco cayó, uno de los grandes gestores de su caída fue también Jamil Mahuad Witt, que ya se probaba el traje de presidenciable, a pesar de haber fracasado en 1988 como candidato. Ahora creía que podía serlo.
Según Luis Eduardo Vivanco, Jamil era una visible crítico y opositor del “bucaramato” y Abdalá harto de sus afrentas, preparaba una glosa en contralaría, para destapar al “niño bueno” y “exponerlo” como un “infante terrible” que estaba manchado por un negociado con la implementación del trolebús, sin embargo, le faltó tiempo al loco para cagar al “Harvard Boy”.
Y Jamil se apropió del liderazgo en Quito para tumbar al presidente. Fabián Alarcón se confirmaba como presidente “interino” en dos sesiones, los “psiquiatras” lo ascendían, pero también el “pueblo” que vía referendo aceptó al señor.
Apenas sucedió eso, una llamada “filtrada” en el gobierno de Rafael Correa, para ensuciar más la reputación de Nebot, demostraba como León Febres Cordero, Jaime Nebot y Franklin Verduga y su hermano César Verduga, acordaban el “reparto” de “ciertos puestos” hablando con tanta tranquilidad como si de la conformación de un equipo barrial de fútbol se tratara.
Irónico que haya sido “Correa” quien expusiera ese manoseo socialcristiano, ya que años después el haría un reparto similar, entre policía, militares, allegados, acólitos del partido y ex colaboradores del Partido Social Cristiano, ahora rebautizados en la fe “correísta”.
Pero paso a paso. Fabián Alarcón terminaba su gobierno antes de hora, siendo el títere de grupos de poder político y económico. Una nueva constitución sobre la marcha, y con un viejo conocido como Osvaldo Hurtado como presidente de la Asamblea Constituyente, una vez más, como tantas otras veces, los ecuatorianos irían a votar por la propuesta de los padres de la patria.
La Democracia “Popular” pactaba con tanto partido se apareciera, con la Izquierda Democrática y el Partido Social Cristiano. El pacto sin “firma” fue evidente, cuando la escuadra socialcristiana desistiera de poner candidato y más bien impulsar candidaturas como las de Jaime Nebot, que técnicamente era quien debía participar, pero esta vez aceptaría relegarse en favor de Mahuad.
Álvaro Noboa por su parte era la apuesta del “roldosismo”, lo pensaban antes y lo piensan ahora. Cómo diablos un “presidente” “impopular” ponía “candidato” y encima más forzaba una segunda vuelta. ¿Un misterio?
Jamil lucía confiado, pero preocupado e intentaba sumar adeptos a su plan. Álvaro Noboa solo contra el mundo, pero con gran billetera, podía desplegar “regalos” para los más pobres y demostrar su “gran corazón”. Jamil en cambio decidió pactar con el diablo y pactar con Aspiazu Seminario y la “banca”. Lo justificaría tiempo después, aduciendo que competía contra el hombre más rico del Ecuador y ellos necesitaban con qué hacerle frente.
Todavía dicen que esa elección fue amañada en favor de Mahuad, que partió con una ventaja enorme, pero se fue desinflando conforme pasaba la elección y llegó con las justas. Aún así, fue el “ganador” por un pequeño margen y asumió la presidencia.
La asumió con un gran reto, pero no sabía con qué carajos se toparía. Una crisis bancaria por estallar, el fenómeno del niño con estragos y perdidas, plagas a los sembríos, baja de petróleo y encima más, loa amenaza latente de una guerra con el Perú, donde la inteligencia ecuatoriana le avisaba que Fujimori, en parte llevado para limpiar su imagen y ganar algo de oxígeno y popularidad, estaba dispuesto a una revancha contra Ecuador.
Todo eso y más, se le venía Mahuad, quien había llegado con apoyo de la Izquierda Democrática y el Partido Social Cristiano. León lo recibía cordialmente los primeros meses de gobierno.
Jamil llegaba con una carga de problemas y encima más con “compromisos”. Sentía que les debía algo a los banqueros, o quizá decidió retribuirles los favores de “campaña” y así el gobierno se conformó con gente relacionada al “medio”. Jamil se centró en evitar la guerra con el Perú y zanjar el conflicto, lo que, a pesar de los pesimistas augurios de Paco Moncayo y parte de los militares, le dio mayor popularidad al mandatario.
Pero pasado ese “hecho” importante, donde hay gente que se atreve a cuestionar la decisión del congreso nacional, aduciendo que Montesinos pasó algunos fajos de billetes, para que reconsideren la votación en Ecuador porque el mismo “Monty” lo “confesó”. Vino el fenómeno del niño y empezó la debacle bancaria, que se había cocinado desde épocas de Dahik, donde sin querer y confiando en la responsabilidad y buen criterio de los banqueros, liberalizó el sistema, y al final los “señores” demostraron ser unos irresponsables.
El P.S.C. que había desistido de que Jaime Nebot sea su candidato y alentó a Mahuad. Ahora lo veía con “cara de que, si te vi, no te conozco”. Todo se fue yendo al carajo, mientras el sucre perdía el valor y los supuestos expertos técnicos en banca, no daban solución al presidente.
Jamil se vio en una encrucijada, el problema lo desbordaba y no estaba preparado para tal desafío, ya que su tiempo reacción fue lento. Otra vez los “psiquiatras” y “médicos” de la politiquería, aducían que debido a un derramo cerebral hace unos años, este no había quedado tan bien.
A pesar de todo, el P.S.C. decidió echarle una mano en el congreso a Mahuad y con una alianza entre ambos partidos, como “aplanadora” crearon la Agencia de Garantía de Depósitos, y la ley “trole” o a “circulación” de capitales. Impulsado por grandes padres y madres de la patria, como Nebot y Viteri, entre otros.
Pero en 1999 y por fechas que se conmemora a las madres. La congelación de depósitos era inminente. Jamil desesperado, empezó a escuchar propuestas, Jorge Egas Peña sugirió cierta fecha, otros pensaban que cuanto antes mejor, sin embargo, lo que la “plebe” mugrosa no sabía. Es que sólo estaban ganando tiempo los “banqueros” inescrupulosos que mantenían deudas con sus acreedores, y querían saber la fecha exacta, para poder liberar parte de sus capitales y hacer “miauuuuu” y así fue.
La gente se levantó y se desayunó con la noticia que los bancos estaban cerrados. Y sin mayor aviso, la medida de “choque” causó el efecto contrario, mayor incertidumbre a nivel internacional sobre el país, y la gente con la firme intención, de cuanto antes se levante todo poder sacar sus ahorros.
Ahorros que poco a poco se pulverizaban con la devaluación del Sucre, que algunas personitas de luz, tenían información privilegiada de cuándo iba a haber una nueva devaluación, para así comprar dólares y luego comprar sucres y así hacer un “negocio” redondo.
Al final, el socialcristianismo se distanció y abrazó a Azpiazu, en un vergonzoso acto en la municipalidad, donde León proclamó el ustedes me conocen: “YO NO ME AHUEVO JAMÁS”.
Una marcha que no ayudaba en nada, y metía más leña al fuego, donde se reclamaba desde la solución federal, hasta el pleno separatismo en la figura de una “república”, ahora han revivido este séquito comando por el matemático preferido de todos, Juan José Illingworth.
El principio del nuevo milenio, daría fin al gobierno de Mahuad, que no le encontró nunca la vuelta de tuerca a la crisis. Y en una medida apresurada y pensando que así iba a salvar su pellejo, Jamil decidió dolarizar y a una cotización de 25 000 sucres un dólar, lo que terminó de pulverizar los pocos ahorros que tenía la gente y ya dejarlos en estado de quiebra y miseria.
León le había retirado su apoyo y ya se iba ese año. Nebot estaba listo para asumir la alcaldía de Guayaquil con la tarea de continuar la labor de Febres Cordero, quien había sido un contrapeso para los gobernantes de turno como Sixto, Abdalá, Fabián y el último Jamil.
Lucio Gutiérrez, quien había sido edecán de Abdalá y era coronel del ejército, aprovechando la coyuntura por la dolarización y la movilización indígena hacia Quito, decidió sepultar lo que quedaba del mandato de Mahuad. En horas previas y con una soberbia propia de los militares, uno jefe del comando conjunto daba la noticia que la reunión que mantuvo con el presidente, era un mero formalismo para notificar que los militares le retiraban el “apoyo” y por ende no garantizaban su seguridad e integridad, ni la de los miembros de su “gabinete”.
Un Gustavo Noboa alejado de todo el “bochinche” en Guayaquil pero expectante para ver si el “anillo único de poder” recaía sobre él, esperaba paciente. Y así pasaron las horas y todo fue escalando, hasta que al final la llegada triunfal a Carondelet de la turba y la caída de Mahuad, que mediante cadena nacional aceptaba que un presidente derrocado no renuncia, simplemente está derrocado.
El “triunvirato” improvisado llegó a su final rápidamente y el “orden” volvía al país, Gustavo Noboa de madrugada y en viaje exprés, juramentaba como presidente.
El socialcristianismo movió su arte para gobernar sin ser gobierno, y empezó con buenas relaciones con el “barbón” cuenta chistes. Que si el Malecón 2000, que, si me puede dar ciertas atribuciones para esto, para aquello, que esto no me gusta, que mejor esto. Sin embargo, pronto, más rápido que tarde. Gustavo se les torcería y pasaría a ser enemigo de León que lo unía a su lista de cromos de “indeseables” lista que la conformaban Rodrigo Borja Cevallos, Sixto Durán-Ballén el “traidor”, Abdalá Bucaram el “loco acosado” (Fabián parece haber pasado de agache), Jamil Mahuad “el débil” y ahora Gustavo Noboa “el cuenta cachos”.
Terminaba el gobierno de Gustavo Noboa y ascendía Lucio Gutiérrez venciendo a “Alvarito”. Entró con un discurso de izquierdas y proclamas a favor de Fidel Castro y Hugo Chávez.
Pero pocos días en el poder fueron suficientes para que se dé cuenta, que del verso no se podía vivir, y que tendría un congreso de oposición que no dudaría en ponerle el pie para que caiga. Así fue como Lucio se unió con un equipo variopinto, donde destacaban Mauricio Pozo y Guillermo Lasso, que de paso porque me olvidaba, había sido Gobernador de Guayas y ministro de Mahuad, y a quien se le acusa de beneficiarse, si no directo, al menos indirectamente de información privilegiada.
En fin, que Lucio que llegó diciendo una cosa, terminó aliándose con los contrarios, así su “base de fans” empezó a detestarlo, pero se mantenía en el poder y la “economía” según él dice, estaba bien, aunque su época de destacó por la terciarización y precarización laboral.
Lucio era obediente de ciertas recetas dictadas desde el Guayas o desde Quito, a pocos pasos de la casa de gobierno por un ex General. Pero como lo “bueno” no dura para siempre, Lucio rizó el rizo y quiso ser un dictadorzuelo, formando su propia corte encabezada por Guillermo “Pichi” Castro, en lo que fue denominada la “Pichi Corte”, y aún esta afrenta por más clamor popular, entre ellos por un joven un desconocido César Montúfar, hubiera pasado desapercibida o “atenuada” aparte de la “represión policial” si no fuera por un pequeño detalle.
Pichi revisó procesos guardados en congeladora, que seguro los “ex presidentes” y “vicepresidente” o sus “abogados” le solicitaron que le eche una miradita y les dio carta abierta para poder volver al país, Noboa podía volver, Dahik igual, Jamil podía pero igual sobre él pesaban otros cargos, y sobre todo pero nunca de los nunca, menos importante: ABDALÁ IS BACK BITCHES
La gota que derramó el vaso para el socialcristianismo y varias fuerzas antagónicas, no era tanto el acto ofensivo y abusivo, como el hecho de que ese “impresentable” volviera a pisar suelo ecuatoriano. Y volvió en un helicóptero y a confrontar a todos sus “enemigos”, pero no le duró mucho, porque la Pichi aventura fue disuelta, ese regalito de Guillo Castro, le costaría el puesto a Gutiérrez.
Y así, una vez más, se veían en las calles. Gentes de distinta tendencia política, religiosa, ¿sexual? Y en un solo grito GRITABAN ¡LUCIO FUERA!
Gutiérrez lo minimizó y les llamó “forajidos” nombre del que se apropiaron, y agitados por un comunicador medio famoso por esas épocas como Paco Velasco, salían a las calles.
El chiste se cuenta solo, el “golpista” que “tumbó” a Mahuad, ahora era “golpeado” por otros y su propia “tropa” le daba las espaldas. La “preocupación” del gobierno estadounidense por la increíble inestabilidad y falta de seriedad por no decir “tercer mundismo” o “mudismo” del Ecuador, pateó el tablero. Qué era eso, qué era ese caos, esa salvajada, esa “anarquía”.
Mientras el país y la ciudad estaba enfurecida por los hechos, y Alfredo Palacio estaba medio que secuestrado, miedo que vivo o medio qué muerto en la CIESPAL. Bastó una sola llamada, la de León, para calmar la situación del vicepresidente, y con ayuda de la embajada “gringa” y los ajetreos de León, el país era “salvado” una vez más de su “propia estupidez”.
En un acto improvisado y con Cynthia Viteri haciéndole jurar al apuro el cargo, se posesionó Alfredo Palacio, médico de profesión.
No tuvo agenda propia, y bailó al son que le dictaban, pero tuvo la visión para echarle el ojo a un “brillante académico” de una “universidad aniñada” en el valle de Cumbayá. Rafael Correa Delgado, discípulo de Gustavo Noboa en sus retiros espirituales y que no se dice explícitamente, pero que el ex presidente había ayudado en su juventud y a quien trataba con cariño y aprecio, llegaba de “casualidad” al “gobierno” de Palacio.
El T.L.C. fue la papa caliente que tuvo que lidiar Palacio, y que debido a la presión social y las trabas de los movimientos sociales, no prosperó, causando un duro revés para su “política”, aparte de eso la “bronca” con la OXY y el estado ecuatoriano, sacó a la palestra a su joven ministro de economía, que se perfilaba como un presidenciable “cotizado” y que poco tiempo después sería presidente.
Le ganó a Álvaro Noboa y fue el “outsider” un rostro joven que prometía “re institucionalizar” al país y devolverle la soberanía y dignidad. Se alió con el M.P.D. Pachakutik y demás movimientos de izquierda y hasta con la misma I.D.
El Movimiento Alianza País era su patrocinador y con ellos ganó, sin presentar lista de congresistas. León y los socialcristianos lo veían con recelo, pero pensaron que no supondría mayor riesgo, después de todo este “ser” llegaba sin diputados propios. Pero tan pronto llegó, vinieron los choques, este sujeto no aceptó ser ni siquiera un títere de la coalición de “izquierdas” que lo apoyaron, aunque los usó como “aliados” un tiempo, en cuanto tuvo el poder absoluto los despachó, disolvió el congreso y llamó a una constituyente para reformar la estructura del estado.
Los socialcristianos, demócratas populares (los pocos que quedaban), los del P.R.I.A.N., los roldosistas, los de la izquierda democrática, entre otros. Se iban de un plumazo y borrón y cuenta nueva.
Correa esta vez, llegó con mayoría a la constituyente, donde el resto de “congresistas” eran mero adorno y formalismo. Todo estaba fríamente calculado, y hasta los más desconfiados dicen que en realidad lo que se votaba, no era lo que iba en el texto final escrito.
Esto provocó que Alberto Acosta se abriera de esta “pendejada” y asumiera Fernando “El Corcho” Cordero.
Sin poder legislativo o al menos con una asamblea transitoria, los ex “dueños” del país, que habían estado acostumbrados a tumbar y poner, a gobernar sin gobernar, y a salvar al país a pesar que nadie les reconociera su “sacrificio”.
Se enfrentaban a un escenario nuevo en años.
La aventura correista se extendió diez años. Y en esos años, la oposición, fraccionada y ambiciosa no llegó a consensos. La muerte del líder del partido, fue un duro revés y para rematar la cada vez más “aplanadora” gobiernista que dominaban el nuevo “congreso” o mejor dicho “asamblea” los ataba de brazos. La 6 se refugió en Guayaquil y en los sectores aledaños para intentar mantener su parcela de poder, y cada tanto, hacían una medición de fuerzas en Guayaquil para saber quién la tenía más grande.
Para desgracia de “correistas”, ellos podían dominar todo absolutamente todo el país, pero Guayaquil seguía siendo un bastión socialcristiano, y para desgracia de la seis, ellos podían dominar Guayas y parte de la Costa, pero ya no podían cogobernar a distancia o acosar al cojudo de turno.
El “Mashi” les había descolado de la fiesta y reparto, y había aceptado, aunque a regañadientes, su “derrota” en el manso. Los socialcristianos de cara a las cámaras eran frontales opositores y antagónicos del correísmo. Pero por alguna extraña razón, en las dos elecciones que hubo de presidente, a las que convocó el “ojos verdes”, decidieron no poner candidato, dejando en orfandad a la oposición, que su mejor resultado lo sacaron con Lucio Gutiérrez, irónicamente que se estableció como fuerza política.
A pesar de los dimes y diretes, la 6 y la entonces 35, llegaron a una tregua y cada uno conservó su lugar en el corazón de los guayaquileños y ecuatorianos. La bronca fue bajando de tensión, y si bien no eran “panas” habían aceptado el nuevo status quo.
Pero el Mashi se iba a tomar una pausa y dejaba a su títere “Lerdín” digo Lenín, para que asuma la presidencia. Pero no imaginaba lo que este muchachón de chistes más agrios que Noboa y cara de “cojudo” haría.
Y así fue, como el social cristianismo revivió. Lenin se reunió y hermanó de nuevo con Jaime Nebot y la seis. Decidió dejar atrás esos rencores y buscarlo para que le “ayuden”, ya que la “traición” al “mashit” para salvarse él de la misma mierda que embarraba a sus compinches.
La alianza cuajó “bien” y la seis y el “neo oficialismo” fragmentado trabajaban en conjunto y a ellos se les unía un muerto en vida como S.U.M.A. que había traicionado su alianza con el movimiento del candidato perdedor C.R.E.O. Así se forjaban las viejas alianzas del viejo congreso, cosa que Correa había destruido, porque tenía su propio circo de payasos alza manos que no necesitaban negociar o llegar a ningún acuerdo, y si tenían dudas consultaban con línea directa a Carondelet o donde estuviera el “presi”.
Guillermo Lasso, dos veces candidato y dos veces perdedor, se sintió sólo y traicionado, rodeado de ratas que abandonaban su barco para cruzar a la vereda de en frente. Acusó a los “nebotistas” y “morenistas” de estar “emparejados” como si en su época de Super Ministro, ese tipo de alianzas hubieran sido anormales.
Y así todo volvía a su cauce, y es más, dentro de la colada entró el P.R.E. ahora reencauchado como F.E. y con la figura de Dalo Bucaram, el hijo con vocación política del “loco”.
Todos cabían en el gran “diálogo” nacional, menos el “gil”, “gilaso” que había reclamado un fraude y no fue capaz de proteger su “voto”.
En todo caso, la luna social cristiana se acabó, cuando por fin parecía que todo iba a ir “pepa”. El social cristianismo empezó a votar de manera rara en la asamblea, y Lenin cada vez más sólo e impopular, debía buscar una nueva coalición, las opciones eran reducidas y pues estaba disponible Guillermo Lasso.
Muy a su pesar, se tuvieron que sentar a discutir y establecer ciertos acuerdos de “cogobernabilidad” y así los que criticaban a los socialcristianos por su desfachatez e incoherencia de “cogobernar” y “mangonear” presidentes, se convertían en lo que tanto “detestaban” pero en el fondo deseaban.
Mis queridos lectores, esta “bella historia” resumen de la política nacional de siempre, salvo la etapa correista donde tenían “porristas” amaestradas que, con un carajazo del líder, reconsideraban sus posturas.
Pero acá, en los New 35, nuestros personajes secundarios dieron un salto y se transformaron, aprendieron la moraleja de esta “fábula” que no siempre es necesario “ganar” para “gobernar” y que a veces la “derrota” es la mejor “victoria”, al final todos nos hermanos y vemos el nacimiento de una nueva alianza, no por el modos operandi si no por los actores, al final “la nueva política” ha aprendido el “arte de gobernar” sin ser “gobierno”.
Gobernar sin gobernar.

Por Joyce de la Plaza

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