El AS² de la Ficción

LA RECETA DEL “ÉXITO”

Aviso: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Tumbo tras tumbo intentaba encajar en un mundo hostil que veía no era para él, o a lo mejor sí lo era, pero estaba en el tiempo y lugar equivocado. Carismático como el sólo y con una montaña de sueños “frustrados”, el tira y afloja lo agotó y decidió tomar una decisión que muchos ni siquiera alcanza a tomarla, porque ni siquiera llegan a ese nivel de “instrucción”.

Me harté de esta puta mierda, joder. Tanto tiempo y dinero invertido en un cartón, ¿será que soy un fracasado de mierda? ¿Un vago e inútil? ¿Será buena opción el suicido o desaparecerme?

La fórmula del fracaso ya la conocía, y era “repetir lo mismo” y esperar algo “distinto”. Quería comerse el mundo, pero se había tenido que comer las “calificaciones” y “trabajos” de algo que no le veía razón o motivo para seguir.

Sin embargo, los miedos estaban ahí, así que “googleó” opciones. Si esperaba abrirse camino en un mundo “voraz”, debía saber hacer algo o traducido de otra manera, para algo he de ser bueno.  Empezó a leer algunos anuncios sobre cómo ganar dinero o ciertos negocios o “emprendimientos” como le llaman ahora. Para el no era negociable el fracaso de nuevo, aunque en el fondo sabía que era una opción.

Para su desgracia todo aquel que decía conocer “fórmula del éxito” no la daba de gratis, te daba un poco o parte de ella “incompleta”, el resto la tendrías que “comprar” por módicas cuotas o suscribirse a su boletín de prensa. Era un impedimento, era algo “feo”, por qué debíamos ser tan egoístas; se cuestionaba.

Mientras tanto y gracias a “contactos” había logrado obtener un trabajo y gracias a un “subsidio” familiar, todavía podía seguir de “gratis”. Pero obviamente el no deseaba eso, era demasiado humillante para un “emprendedor”, tener que acudir al “maldito nido” que cuando niño, pensaba que, teniendo su edad actual, ya estaría volando en cumbres más altas y fuera del radar.

Siguió navegando por la red, y leía y se empapaba en temas como inversión en el mercado de divisas y los “stockbrokers” cómo realizar una mínima inversión y generar dinero, entre otras alternativas, también tenía ciertos conocimientos adquiridos en sus detestadas ex casas de estudio que irónicamente le servirían para ganarse la vida… en su “profesión”.

De repente algo llamó su atención, una de las formas de ganar dinero era ofertando sus servicios o “conocimientos”. Cómo no se le había ocurrido algo tan obvio, decía en sus adentros. No había tiempo qué perder, ya trazaba la estrategia de cara a generar ingresos, basándose en algunos “libros”, se decidió a crear el suyo y por qué no, tenía “tiempo” y era buen “mecanógrafo”. La alianza con una conocida trasnacional que permitía a pobres publicar parecía bien, ahora sólo restaba “hacerlo”.

Quizá la parte más difícil, pero no del todo. Tenía la voluntad, aunque cada nuevo capítulo presentaba un nuevo reto, qué puedo poner, qué puedo decir, qué puedo contar, soy “joven”, quién mierda querrá escucharme. Un bajó clásico, tomó aire y se dio un descanso.

Dejó reposar las ideas algunas semanas o meses, hasta mientras continuó en su “nueva vida” de “éxito” a veces ayudado y otras no, le tocó abrirse camino como bien podía, dándose cuenta que no había alguien que pudiera salvarlo. Pensó en desistir de lanzar la publicación, esta no estaba a la “altura”, pero decidió seguir y terminar, al menos algo tenía que terminar en su vida y no dejar a medias.

Al fin aquel bebé tomaba formaba, y cada nueva página parecía escribirse automáticamente, estaba en “estado de gracia” y el día llegó, listo para su versión digital y a promocionarlo. Había leído algo de cómo vestir y presentarse frente a cámara y convencer a la gente, tenía que captar su atención en los primeros segundos, mandar mensajes poderosos y luego hablar sobre las “bondades de su producto”, pero el destino “cruel” le tenía preparadas cosas más grandes y mejores, aunque él ese rato no lo sabía. El tiempo pasó, no se vendía como esperaba, pero le representó algunas ganancias, le había metido un poco de dinerito a la publicidad y promoción, dejado a un lado la timidez y aparecido en cámara para promocionarlo. Las visitas al video no eran malas y su forma de hablar tampoco, aunque estaba pareciéndose demasiado a otros sujetos que venían a contra lo mismo, salvo que quizá les diferenciaba la cantidad de suscriptores.

Pasó un tiempo, se decidió por darle un giro a su estrategia, no olvidaría su pasado. Pero se mostraría menos como un tipo formal o “predicador” y estaría más aterrizado a la realidad y no sería un “tipo trajeado” más.

Daba resultado a medias, las visitas eran pocas, pero aún así no se dejó desmoronar, seguía de pie, trabajando día a día por su “sueño”, sin saberlo estaba “forjando” su futuro, aunque en ese momento no vería nada y quizá dudara de si toda esa mierda valía la pena.

La publicidad no generaba el impacto, otra metamorfosis esta vez devenido en un “vlogger” más, pero no, no sería uno más, sería él. Poco a poco se había olvidado de aquella obra escrita con la que pretendía inspirar a la gente a través de las letras, y esta vez lo hacía con las palabras, donde algunos veían una perdida y videos de mierda genéricos, él al igual que otros tantos jóvenes y no tan jóvenes, veían un próspero negocio y la oportunidad de mostrar parte de ellos y por qué no, ganar unos pesos más unos menos.

Así fue como se le ocurrió una idea loca, que creyó no tendría tanto impactó. En un nuevo formato de video, más acorde las tendencias del momento, decidió salirse del libreto. El video fue ayudado no se sabe si con “bots”, “publicidad” o un “golpe de suerte”. Pero este sí la había “roto”, llegó a hacerse viral y le dio un giro a su “emprendimiento”, el “couching” no había sido del todo “rentable” pero esto no era couching y sí era rentable, para mal o para bien hablaban de él y así continuó en la misma línea de videos y con su carisma llegó a la gente como el quiso llegar con aquel libro, pero que no pudo. De algún modo lo que esperaba se había dado, ya no estaba más interesado en compartir la “receta del éxito” ahora estaba “ocupado” en vivir su sueño. Ya no quería ser el gurú, quería ser el cable a tierra respecto a los mortales. La vida le había sonreído al final y el “emprendimiento” dio sus frutos, aunque de otra manera y no la que en principio había pensado.

Ahora tenía La Receta del Éxito, no tenía que buscar más, y también era en vano compartirla, ese había sido un camino lleno de luces y sombras, además el “producto previo” estaba ahí para quien quisiera poseerlo.

Suspiro y se dijo… Al final el camino al “éxito” es distinto para cada uno, que cada quien lo “descubra”.

Atrás de la pantalla muchos veían al “hombre exitoso” y su evolución, envidian pero también admiraban todo lo que consiguió y esperaban poder lograr algo similar, algunos invadidos de “positividad” estaban a dos pasos de aventurarse a dar un salto de fe, un salto al vacío y VIVIR LA VIDA… ignorando que para bien o para el mal, esa persona había tenido otros “héroes” anónimos que lo ayudaron en su camino al éxito, y una lista de contactos y “recomendaciones” aparte de sus habilidades…

Pero la legión del “éxito” iba para comerse al mundo, ellos creían ya “tener la receta del éxito” pero no se imaginaban que lo que pudieran ver o leer no serviría de nada, así como tampoco servía el relleno en escuelas, colegios y universidades tan criticados por muchos de ellos, era un camino empedrado para lo que ninguno estaba preparado…

POR: Joyce de la Plaza

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