El AS² de la Política

LA CIUDAD SECUESTRADA

Es curioso como siempre que se habla de los “poderes fácticos”. Siempre nos viene a la mente los bancos, la iglesia, los empresarios, y los medios de comunicación.
Pero pasamos por alto a un importante “gremio” que, si se lo propone, puede joder, si bien no al gobierno central, sí a los gobiernos seccionales o, en otras palabras, a las municipalidades.
Entre ellos se encuentran los dueños de cooperativas de transportes, que se dividen entre quienes operan buses y los que operan taxis. Tanto es su poder e influencia, que es un secreto y a la vez no; que durante este “regreso” a la “democracia”, han sido ellos los “aportantes voluntarios” para las campañas de un sin número de candidatos a alcaldes, prefectos y por qué no asambleístas y presidentes. Sin embargo, el meollo del asunto está, en las ciudades. Ahí son capaces de paralizar y hacer que se caguen y no literal, ni metafóricamente, si no que en serio, los alcaldes se cagan del miedo cuando escuchan la palabra “mágica” PARO.
Parece que ellos son los verdaderos dueños de la ciudad, ni siquiera son los constructores inmobiliarios que tan rápido como se fue el viejo aeropuerto, han edificado verdaderas moles, y van llenando el paisaje citadino y cubriendo la visibilidad de otras grandes “moles” como los nevados. Ni siquiera ellos que nos hacen el favor de vender hermosas cajas de fósforos a “sobre precio”, ni ellos parecen ser tan influyentes.
Esta “fuerza de choque”, puede poner de cabeza a una ciudad si se lo propone, puede forzar más cupos en una sobrepoblación de vehículos, pueden estacionarse donde les dé la gana, pararse para recoger pasajeros en media vía si lo desean, y competir o boicotearse entre ellos. Incluso si “compañeros” del gremio deciden no acogerse a sus “medidas”, se creen con el derecho de vandalizar sus unidades de transporte y agredir al conductor. Todo a vista y paciencia de la ciudadanía, pero peor aún, del Concejo Metropolitano y su titular, el alcalde.
Tanto es así, que ya los alcaldes no disimulan para nada, su sumisión o “adhesión” a la causa de los “transportistas”. Un “canguilito” que salió, se lavó las manos y delegó en gente de “su confianza”, la entrega de cupos para operar en la ciudad a taxistas, la ironía fue, que muchos de esos cupos no eran “reales”, pero igual alguien cobró y extorsionó a los “angelitos” “amarillos”. También el actual alcalde, decide tener entre su equipo de trabajo variopinto, al hijo de un tipo que es dirigente de los “transportistas”. Ya no se puede ser más “amable” con nuestra clase política, que se deja no más “someter” por un puñado de “dólares” y también para sostenerse en el cargo, ya que “cuatro cojudos” en “tuiter” no lo van a tumbar, pero sí cientos de miles de transportistas, cuando decide o no, querer desviarse de su camino.
Esta “mafia” por llamarle de alguna manera, aunque seguro se ofenderán, pero me importa un bledo si se ofenden, porque no basta con sus constantes ofensas, esas sí bien documentadas y grabadas, donde hacen carreras poniendo en peligro la vida de su pasajeros, donde adulteran el “taxímetro” de sus unidades y por gastos operativos quieren un incremento del “pasaje”, cuando les recuerdo que sus “cooperativas” son negocios “privados” y aún así, todos debemos someternos a su voluntad. Cuando sus “primos” los “buseros”, tienen unos neumáticos bellos y preciosos que parecen borradores, sus unidades son sucias y mal cuidadas, su atención es “primera”, tanto así que sacan a patadas a sus propios clientes, porque les reclaman su propia burrada y encima más entre “taxistas” y “buseros” se viven lanzando el carro y luchando por ver quién es el más bacán.
Donde las unidades amarillas a veces ni están limpias y despiden mal olor, pero qué va, que se jodan los “pasajeros”, total ellos dependen de nosotros, no nosotros de ellos. Así piensan o ¿No?
Y es que no hay “alternativa” o a lo mejor sí. En realidad, sí había una alternativa y “cara” de paso, porque nada es gratis. Mediante aplicaciones, se podía pedir un taxi desde tu celular, saben algo, antes de la “moda” de “Ubre” digo Uber, Cabify o Indrive. Los propios “amarillentos” ofertaban ese servicio también, sobre todo en las noches frías “capitalinas”, era en las famosas épocas donde todavía se usaban “tarjetitas” de presentación y ahí ponían su número, eran las mismas cooperativas, uno guardaba el número en su celular o su casa, y cuando tenía algún apuro o emergencia y quería “evitarse” salir a tomar taxi, lo hacía.
Quizá piensen que no es, ni será lo mismo. Que estos “señores” son “abusivos” y “operan” al margen de la ley, evadiendo impuestos, planteando una competencia desleal para los taxis que tienen sus permisos al día y ahora cualquier cojudo que tenga un “carrito” o le “presten” uno, se dedique a esto para ganar unos cuantos pesos. Críticas válidas, aunque parezca mentira les estoy concediendo algo, pero de ahí, a querer imponer su voluntad mediante una asesoría estúpida que plantea “prohibir” el uso de esas aplicaciones mediante el espectro radioeléctrico, já. Permítanme reír para no llorar.
Incluso su “competencia” se burló, y hasta ellos estaban dispuestos a ceder y regularse para no “correr con ventaja”, aunque con ventaja corren ustedes cuando compran sus unidades a un valor menor que el civil común, aunque con ventaja corren ustedes cuando pasan “no más” la “revisión vehicular” y el resto de cojudos, que se deben encontrar también su clientela. Les ponen trabas para la matriculación.
Tampoco santificaré a los conductores de las aplicaciones, ya que ha habido bastantes quejas de malos elementos que se roban las cosas, que delinquen y luego la “empresa” no responde por eso o se hace la cojuda. En sus “cooperativas” al menos una buena parte tienen “cámaras” sirvan o no, las tienen, y eso puede disuadir al delincuente y hasta puede comprometerles a ustedes porque todo queda “registrado”, quienes no tienen cámaras y son también amarillos, a veces y en el espaldar de sus asientos tienen una copia con el nombre del “chofer” y el número de la placa, para hacer sentir más seguro al conductor. Así que como ven, no les vengo a tirar mierda gratuitamente.
Incluso muchos conductores han dicho que ellos sólo siguen “órdenes” de sus “jefes” que les descuentan la mínima pendejada que hagan y me hace acuerdo a una mediocre serie de Ecuavisa, donde el personaje de “Tony Bola”, un viejo “tacaño” y dueño de una “cooperativa”, tenía que lidiar con la “estupidez” de sus “choferes” y los problemas que le reportaban, al punto de descontar cada mínima cosa y burlarse de ellos, aún así no los despedía aunque ganas no le faltaran. A pesar de todo, aquel gruñón, no siempre se comportaba como un cretino y a veces tenía “visos” de “humanidad”. No sé cómo se la cuestión dentro de “cooperativas”, sea el cielo o el mismo infierno. Además, que muchos profesionales terminaron “taxiando”, por no poder ejercer en su campo de estudio.
Ni ustedes son unos “cretinos” del todo, ni las “aplicaciones” son el diablo. Y si vienen con el argumento que ustedes no saben a los peligros que nos exponemos, pues están equivocados. Se hicieron virales dos videos, donde precisamente taxistas fueron víctimas de robo y asesinato, y a todos nos dolió y “emputó”, así como también nos emputó el “taxista” violador, que se burló de una de sus víctimas en el juzgado y salió libre varias veces, hasta por fin caer, decían se hacía “pasar” por “taxista”, puede ser cómo no, y también el “taxista” que porque dos lesbianas se andaban “besuqueando” y según él les dijo que pararan ese “espectáculo”, incomodó a sus “clientes”, aunque a él le incomodaron primero, claro está.
Pero según ellas la actitud de señor fue siempre hostil, él dijo que no, que es su unidad y pedía un “mínimo” de respeto. Y me olvidaba de las historias de Uber donde gente se olvida una pertenencia o pide que un taxi espere un rato y deja ahí algo de valor (por confiados) y el conductor se larga robando el objeto, aunque esto también ha pasado desde su bando.
Ahora si alguien piensa que a ustedes se les echa la culpa de todos los males de la ciudad, sepan que al menos desde acá, no. También mencioné a los conductores de buses y sus cooperativas de transporte. Que no sólo están en “guerra” con los “taxistas”, si no también con el resto, lanzan su unidad porque saben que tienen las de ganar, como ya dijimos tienen unas llantas de “llorar” y no me refiero a ciertos panzones conductores. Si no en verdad a sus llantas.
Hace tiempo un bus se “quedó” sin frenos, qué raro. Y se fue a estrellar contra una casa, esto hubiera quedado en nada, salvo por una particularidad, la “bendita” casa para desgracia del pobre diablo que se estrelló, estaba en la lista de casas patrimoniales. Creo que la cooperativa no pagó nada, y más bien fueron los “cojudos” del municipio que con plata de la ciudadanía y por obligación, la tuvieron que reparar.
También el ex alcalde Moncayo llegó a culpar a los carros pequeños de la “contaminación” en la ciudad, quizá tuviera la razón. Pero misteriosamente se olvidó de los “grandes” y se olvidó de sus amigos buseros, a quienes en anteriores administraciones se les retiró la licencia a varias unidades por ser muy “viejas” y contaminantes, pero que mágicamente reaparecieron en la ciudad, cuando asumió su alcaldía. También como el “trole” se quedó obsoleto y se empezó a traer articulados con motores a combustión, dejando a un lado el anhelo de evitar al menos en el transporte público, el uso de combustibles fósiles.
Por otra parte, se quejarán que al final del día, por muy “ecológicos” que lleguen a ser los transportes públicos o que las cooperativas muten a vehículos eléctricos. Si la gente sigue llenando la ciudad de más vehículos, cualquier solución es puro “verso” porque cada vez aumentará el parque automotor. Y sí, es triste llegar a esa conclusión, y cualquier solución que pretenda “prohibir” la compra o circulación vehicular, generará más furia en la ciudadanía.
Pero eso no les exime de su culpa, al forzar más cupos cuando ya se habían hecho estudios de factibilidad que la circulación de sus unidades iba a generar más caos en una ciudad plagada de autos. Aún así “presionaron” y lograron liberar “cupos”.
No se puede pretender tampoco, con lindas palabras de que debemos tener un mejor servicio y mejores unidades para cubrir la gran demanda, ya que se puede tener las mejores unidades y el servicio de punta, pero si para alguien sigue siendo “prioridad” comprarse un carro que ahorrar para “una vivienda”, entonces ese siempre será un vehículo más. De la vereda antagónica y parte de los indignados “ecologistas” de ciudad. Nos venden la solución de las vías para bicicletas o ciclovías como una solución “real” y que de paso fomentará la actividad física y el deporte, ayudando a la gente a tener un estilo de vida más “saludable”, también permítanme reír antes que llorar. En una ciudad con una cantidad de “smog” y una calidad deteriorada del medio ambiente, aparte con cuestas y ciertas zonas donde es intransitable incluso para los propios vehículos, la solución es la “bicicleta”, si ni siquiera tenemos calles decentes y que recién ahora en pocas semanas empezará la repavimentación de ciertos tramos que seguro será un parche o “re bacheo”.
Los ciclistas con justa indignación y más cuando Richard Carapaz es recibido como héroe nacional y al mismo tiempo en este país los ciclistas son “conductores de cuarta”, se quejan de la doble moral de los políticos y las personas. Aunque a veces ellos caen en actitudes irresponsables al usar las veredas para cortar camino, que tal vez lo hagan porque no hay más, pero exponen a peatones a su “destreza” al “manubrio”. Este mismo gremio, reclama un mejor trato y mayor convivencia vial, espacios para poder conducir en “paz”, pero que han perdido la pelea porque esta es la ciudad de los “carros”, ya ni siquiera de los perros, creo que entre perros callejeros y carros compiten por cuál es la mayor “población” aparte de los bípedos de sus “dueños”.
Simplemente a día de hoy por los motivos expresados es inviable el discurso romántico de la “bicicleta” porque lastimosamente es exponerse a puteadas y accidentes y o joderse los pulmones nivel “fumador profesional”.
Hasta si a alguien se le ocurre la solución de montar a caballo en la ciudad o en burro, simplemente se expone a que un vehículo particular o público se lo vaya llevando por delante, sin contar que la caca de los “animales” sería otro tema de queja por contaminación medio ambiental.
Donde ni siquiera los motociclistas pueden moverse ágilmente e igual no son ningunos santos, al intentar meterse en medio de los carros y el embotellamiento, causando rayones o golpes a los vehículos y ganándose la respectiva puteada del dueño.
¿Cuál es la solución? ¿Estamos perdidos? Algo sí es seguro, si los alcaldes de turno siguen gustosos de recibir la “asesoría” o “colaboración monetaria” de ciertos gremios, e instalan dentro de sus equipos de trabajo a gente relacionada al “medio”, que por su pasado más irán a trabajar por sus intereses y en detrimento de los ciudadanos. Si sólo hay “medidas” parche y la pelota se patea al siguiente tonto de turno. La ciudad será secuestrada por los siglos de los siglos y quizá algún día con la “inteligencia artificial” la nueva mayoría “vehicular” nos den un “patazo” y reclamen un espacio, porque ya no hay cabida para todos.

POR: Joyce de la Plaza

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