Poesía

El beso de Judas


Con tus labios seductores pintaste la realidad en maravillosas obras de arte, en las que tu única musa, era yo. Con el rostro de un ángel y tu mirada siempre alegre prometiste llevarme a la luna, donde me amarías por siempre. Te entregue la última gota de inocencia que poseía, derramándola en tu cuerpo desnudo junto al mío.

Quien diría que detrás de ese amor me esperaba el beso de Judas.

¿Qué queda ahora? ¿Ahora que los labios que me dijeron ‘te amo’, y los labios que me llamaron ‘mejor amiga’, se unen, enfrente mío, en grotesca lujuria?

Incontables recuerdos de felicidad se transforman en dagas de fuego que me erosionan por dentro. Es irónico, como años cultivados de amor, de amistad, son arrancados desde las raíces del alma con algo tan simple como un beso. En su lugar, ahora yace la marca de la traición, y un corazón que se niega a seguir latiendo.

Las lágrimas que descienden por mi rostro me dejan ver sus verdaderos colores, los de una furcia traicionera, y los de un bastardo infiel. Arranco de sus labios la impudicia que los consume con una simple palabra.


Adiós.

Escrito por: Anónimo

Notas de la autora: Para todas las que hemos sufrido una traición por parte de las personas que más queríamos.

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