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Relación entre la estructura psíquica y la socialización

La socialización es una de las herramientas más fundamentales del hombre. Es un factor que juega un rol esencial en el desarrollo del ser humano. Permite al sujeto aprehender la información que se encuentra regada en el medio, interactuar con sus pares, intercambiar pensamientos, ubicarse en un rol ante la sociedad, comunicar ideas, y, visto globalmente, es la base en la cual se encuentra establecida la cultura, la economía, y obviamente, la sociedad.

Por otro lado, la estructura psíquica del sujeto, visto con los propósitos teóricos y clínicos del concepto psicoanalítico de la estructura y función psíquica, es ese elemento que se configura a partir de la primera infancia, simbolizado en tres elementos: el Yo, el Superyó, y el Ello. El modo en el que se relacionaran dichos elementos según la subjetividad del individuo, será el factor guía que definirá los aspectos de la personalidad y la conducta.

Sin embargo, el lenguaje, la socialización, la cognición, y la motricidad, mantienen sus bases en un mismo lugar. Todos estos aspectos del sujeto se encuentran intrínsecamente relacionados con la estructura psíquica del mismo. De esto es que nace la pregunta ¿Qué relación existe entre la socialización y la estructura psíquica?

Este ensayo se enfoca en la relación que posee la estructura psíquica con la socialización. Fundamentando las siguientes ideas se podrá responder a la pregunta planteada con anterioridad, para esto se desarrollaran dos argumentos, El primero sobre el papel de la socialización en el desarrollo de la estructura psíquica, y el segundo trata de cómo afecta la estructura psíquica a la socialización cuando ya es parte activa del sujeto.

Relación entre la estructura psíquica y la socialización.

Considerando que el ser humano nace totalmente indefenso con una estructura biológica que se encuentra aún en maduración, si el contexto es el indicado también se desarrolla la estructura psíquica, pero eso dependerá del Otro, en cuanto es a el quien hace un primer acercamiento y configura gran parte de la estructura psíquica del sujeto por medio de la socialización.

Freud describe el psiquismo humano integrado por tres sistemas: Inconsciente, Preconsciente y Consciente, en su primer modelo, y posteriormente por el ello, Yo y Superyó en la segunda formulación, nos enfocaremos en este segundo modelo.

El concepto freudiano de Ello, Yo, Superyó fue un producto tardío de su pensamiento. Representan estructuras diferentes de la personalidad. No son tres entidades separadas con límites definidos entre ellas, sino más bien una variedad de procesos, funciones y dinámicas diferentes dentro de la persona, que se configuran precisamente a partir de la socialización en los primeros años de vida.

El Ello es la parte inconsciente no reprimida, juega el rol de representación simbólica de la búsqueda constante de la satisfacción, busca colmar las pulsiones, demanda siempre que se colmen los deseos. Por otro lado el Superyó es la estructura que se forma a partir de la resolución del complejo de Edipo, representa en primer lugar la prohibición del incesto, de lo cual derivan las demás prohibiciones morales, culturales, etc.   El Yo es la estructura encargada de intermediar entre las demandas del Ello y las exigencias del Superyó.

Si no existiera el Otro, o este fuera deficiente durante la etapa del complejo de Edipo, en una situación así es donde se presenta la perversión, o la psicosis, debido a que las estructuras del Yo y del Superyó no cumplirían todas sus funciones, o en el peor de los casos, no existirían.

El segundo argumento menciona lo siguiente: el modo de socializar es individualizado por el sujeto una vez que se desarrolla su estructura psíquica, es decir que para que exista una capacidad de socialización satisfactoria, se debe poseer una estructura psíquica que así lo permita.

Erik Erikson da unas aportaciones para comprender de una forma más detallada la relación del niño. El desarrollo es un proceso evolutivo que se funda en una secuencia de capacidades locomotrices, sensoriales y sociales. De forma que el desarrollo de la personalidad (psicológico y social) es posterior al desarrollo biológico.

Existiendo tres variables:

  1. Las leyes internas del desarrollo
  2. Las influencias culturales
  3. La reacción idiosincrásica de cada individuo y el modo particular de manejar su propio desarrollo en respuesta a los requerimientos de la sociedad.

Cada cultura exige distintas pautas de conducta concatenadas con los distintos niveles de edad. De tal manera que el ser humano es siempre un organismo, un yo y un miembro de la sociedad comprometido dinámicamente en estos tres procesos de organización.

Para Vigotsky, el conocimiento y la actividad mental del niño se originan mediante la interacción con otras personas. El proceso de desarrollo consiste en interiorizar progresivamente lo que previamente se ha conseguido con ayuda de otros. Vale decir que, a lo largo de su desarrollo, el niño va progresando en su capacidad para realizar ciertas actividades por sí solo. Durante el proceso de cambio evolutivo existirán actividades que el niño no logrará realizar solo ni con ayuda; posteriormente conseguirá ejecutarlas con auxilio de alguien más experto y finalmente, en el transcurso de la interacción, se apropiará de los elementos necesarios para emprender la actividad de forma independiente. (Enesco y Del Olmo, 1992).

Es importante recordar que, en el caso de la neurosis, la interacción con el Otro, además de enriquecer al sujeto como individuo, también modifica los elementos de su estructura psíquica hasta cierto grado, es así como se adquieren emociones, recuerdos, reprimidos, es así como parte de la personalidad se adapta a un nuevo contexto, y es así como las prohibiciones y las normas se actualizan o cambian según las exigencias del Otro.

La socialización es un aspecto esencial en la vida del niño y en su construcción psíquica mencionadas anteriormente, sin ellas el niño no podría reconocerse a si mismo y no podría tener una vida plena y feliz.  Interactuar con los demás, es decir socializar con personas ubicadas en el contexto físico en el cual el infante o sujeto se encuentre le permitirá reestablecer estas entidades psíquicas de una manera más sublime y eficaz, permitiendo adquirir nuevos conocimientos acerca de su vida y de su naturaleza humana, es necesario que los niños tengan una interacción con la sociedad ya que les permite conocer más sobre el mundo externo y así adquirir nuevos ideales para su vida.

Bibliografía

 Enesco, I. y Del Olmo, C. (1992). El trabajo en equipo. Aprendiendo con iguales. España: Alambra Longman.

Tejada M, Ríos P, Silva A. (2011). Teorías vigentes sobre el desarrollo humano. Caracas: Fondo Editorial.

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