El AS² de la Política

EL MUNDIAL «CUÁNTICO»

POR: Joyce de la Plaza
El sacrosanto y supremo líder ex revolucionario y sin tantos doctorados honoris pero que ha leído al difunto laborista y astrofísico británico anti monarquía Stephen.
Le ha dado por querer figurar últimamente. Su última gran idea ha sido la de coorganizar la Copa Mundial de 2030. Que de paso la quieren organizar Paraguay, Uruguay y Argentina.
Dijo que habló con Iván Duque y Martín Vizcarra y les ha propuesto esa fabulosa idea, ya que para 2030 en Sudamérica recaería el peso de organizar tal magno evento.
Siendo justos. No es la primera vez que Ecuador organiza eventos continentales o internacionales. En 1947 se organizó el por entonces “Campeonato Sudamericano” de Selecciones. La sede sería Ecuador y el estadio donde se jugarían todos los partidos en una especie de liguilla todos contra todos, sería el George Capwell de Guayaquil.
Para 1959 se jugaría una edición extraordinaria de ese torneo. El primero había sido el primer semestre del año y daría como campeón a Argentina. Pero por alguna extraña razón se decidió jugar otra vez el mismo torneo. Guayaquil sería sede y el estadio que vería los partidos era el por entonces moderno Estadio Modelo. Cabe señalar que al torneo del primer semestre no acudió Ecuador, así que podría haber sido una compensación.
Después vino La Copa América de 1993. En el gobierno de Sixto Durán Ballén. Para esta competición se invirtió en la modernización de ciertos escenarios deportivos, además de que el Capwell había sido remodelado unos años antes y el Monumental de Barcelona había sufrido una ampliación con miras a este evento. Al viejo Atahualpa se le daba una mano de gato, y se le unían el Estadio Bellavista de Ambato, El Alejandro Serrano Aguilar de Cuenca, El Reales Tamarindos de Portoviejo y el 9 de Mayo de Machala.
A pesar de los contratiempos y los apuros económicos. Se logró presentar un evento “decente”, el día de la inauguración en el viejo Atahualpa y con las principales autoridades del fútbol sudamericana en la figura de Leoz que nervioso se trababa y agradecía al presidente Sixto por asumir el reto y estar a la altura.
Un espectáculo y coreografía realizada por estudiantes de colegios quiteños. Era el atractivo y con un remix de música clásica con ciertos arreglos “modernos” se formaban unos círculos u óvalos medio mal hechos para terminar formando la silueta del continente americano y rematar con pirotecnia. También portaban la bandera y unos uniformes con los colores de las banderas de los países once muchachos.
Era como una mañana deportiva, que distaba mucho de ser el “gran espectáculo” que se esperaba. Pero así y a su modo, Ecuador le daba la bienvenida a la Copa América.
Eran épocas más simples sin tanto adorno. Y lo que ofrecía a Ecuador era algo “sencillo y folclórico” rayando en lo amateur. Ese evento que supondría un preámbulo al mundial juvenil sub 17 que organizaría Ecuador en 1995.
Supondría un salto de calidad para nuestro fútbol y ponernos en la palestra.
Lastimosamente no fue así, pasada la Copa América y el Mundial Juvenil. Las canchas fueron abandonadas y muchas provincias se quedaron sin representantes en la Serie A. Lo que significó un descuido y mal trato de la infraestructura deportiva del país.
Las federaciones provinciales y los municipios, demostraron su incapacidad para mejorar y mantener los escenarios o al menos las canchas en buen estado.
La afición y el nivel de fútbol ecuatoriano ha ido bajando con los años. A pesar que Ecuador ha clasificado a tres mundiales de mayores y varios juveniles aparte de haber logrado por primera vez ir a un mundial de fútbol femenino. Y tener a L.D.U. como cuatro veces campeón continental en diferentes competiciones sudamericanas y a Independiente del Valle subcampeón de Libertadores, junto con Barcelona y sus dos vice campeonatos.
A pesar que la selección juvenil sub 20 logró quedar tercer lugar y por consiguiente medalla de bronce en el torneo. Ecuador no ha dado ese salto de calidad en cuanto al espectáculo futbolístico refiere, la infraestructura y organización.
Estadios vacíos semana a semana. Canchas en mal estado, accesos incómodos y deficientes. Falta de facilidades de transporte para el regreso sobre todo en los partidos que se juegan pasadas ciertas horas. Carencias técnicas o de formación de nuestros futbolistas, falta de disciplina en muchos de ellos. Equipos en quiebra y que ni siquiera pueden cumplir sus obligaciones con su plantilla.
Equipos sobre endeudados que maquillan balances y evaden impuestos. Dirigentes presos por lavado de activos y estafa. Jugadores que firman doble contrato y declaran un sueldo ficticio para evadir el impuesto a la renta, con el beneplácito de los directivos.
Violencia adentro y afuera de los estadios, donde ciertas localidades del estadio todavía no pueden retirarles las mallas debido a la peligrosidad que supondría eso.
Infraestructura deficiente. Mal manejo del tratamiento y cuidado de la cancha y el césped, sea por falta de ingresos o por negligencia. Infraestructura a medio acabar en muchos estadios, accesos incómodos, falta de aparcamientos. Piezas sanitarias en mal estado y nauseabundas. Estadios poco amigables con los discapacitados donde los ascensores solo se pueden usar en ciertas localidades y eso asumiendo que existan, porque otros estadios son puras gradas y casi ninguna rampa para sillas de rueda.
Salidas de emergencia poco claras y nulos protocolos de seguridad, ejemplo terremoto del Ecuador de 2016. Cimientos al borde del colapso y estructura con filtraciones de agua y gotera como el caso del estadio “nacional” Atahualpa que más que refaccionarlo habría que derrocarlo y construir uno nuevo porque no da para más por el mal manejo del mismo.
Incomodidad para los reporteros o periodistas que tienen que usar escaleras para ingresar a las cabinas de transmisión, el mítico Modelo Alberto Spencer que ahora es un nido de ratas, gatos y palomas que han hecho de esa vieja construcción su hogar, cimientos al borde del colapso.
Deficiencias en cuanto a los especialistas de la salud o ambulancias y accesos o salidas dentro de los estadios. Falta de personal médico en categorías juveniles o categorías de ascenso donde se han dado los casos que no había ambulancia y tuvieron que esperar que llegue una para sacar a un jugador.
Jugadores que tienen que compaginar su pasión con otras actividades para sacar para comer.
Una Federación ecuatoriana quebrada y con varios juicios y deudas. Federaciones o asociaciones provinciales corruptas que todo lo mandan a gasto corriente para jugosos sueldos de funcionarios enquistados como parásitos y nada en favor del deporte y sus verdaderos actores.
Una agremiación de árbitros machista y mafiosa. Que es celosa con las mujeres y se dio el lujo de separar a una de sus integrantes, por prestarse en un evento benéfico y un partido de exhibición entre costeños y serranos, realizado por la Liga Pro.
Una agremiación de futbolistas igual de corrupta que la federación y con amarres donde se pensaba que un ex jugador histórico y capitán de la selección, podía ser la esperanza para encaminar pero que más que eso, ha actuado como un ente cómplice con la federación y como ente extorsionador.
Hablando de la Liga Profesional de Fútbol de Ecuador. Institución que está más próxima a la F.E.F. de Luis Chiriboga Acosta. Que se hace la loca con el techo financiero de gasto y el fair play . Que sanciona de acuerdo al peso de la camiseta, que programa partidos presionado por la televisora y ciertas asociaciones provinciales, etc.
Eso a nivel futbolístico del Ecuador.
Ahora hablemos del país. Un país igual de endeudado que contrajo más deuda con el Fondo Monetario Internacional, a la par que le debe dinero a China. Una economía estancada con falta de inversión extranjera y despidos masivos.
Una red vial más o menos decente, pero con el inconveniente de la mafia de transportistas que prestan sus servicios para viajes intermedios o largos. Con una de las tasas de mortalidad por accidentes de tránsito más altas.
Si la alternativa es usar el avión para desplazarse más rápido se toparían con los pasajes más caros de la región para vuelos domésticos y aeronaves deficientes y con algunas “cosas raras”. Infraestructura hotelera limitada, donde las grandes empresas hoteleras saldrían ganando, y los pequeños no tendrían suficiente capacidad para absorber al resto de visitantes.
Un metro que aún está por verse si es que será “rentable” y eso en el caso de Quito. Cuenca tendría el tranvía, pero qué capacidad tendría de absorber nueva carga de pasajeros durante el evento, ya que ahí se movilizarán los eventuales turistas. En cuanto al servicio de cooperativas de buses y la metrovía.
Habría que ver si pueden recibir un súbito incremento de pasajeros y no colapsar. Porque viven colapsando a diario solo con los locales, cómo será con los internacionales.
Los que medio podrían sacar tajada de eso y salir mejor parados, serían los taxistas que han sobrepoblado las grandes ciudades de Ecuador y que el flujo de turistas les daría grandes ganancias, aunque será más caótico y habrá más tráfico en las ciudades sedes.
La seguridad de las ciudades que está a cargo de la policía nacional y los agentes municipales. Como responderían al desafío de al menos durante el evento, limpiar las calles de los delincuentes y precautelar la seguridad de los asistentes, si ya hemos visto como actúan con nervios o miedo de aplicar el uso “progresivo de la fuerza” cuando se enfrentan a diario a vándalos, violadores y asesinos.
Estaría el país capacitado para brindar seguridad a los extranjeros, si ni siquiera a los nuestros puede brindarles.
En cuanto a la oferta turística para ofrecer al visitante en su estancia. Se podría trazar un plan serio que no comprenda los mismos lugares trillados al que llevan a todo “gringo” cuando pisa el Ecuador y repensar el turismo para reactivar ciertas zonas con un potencial enorme o seguirán estancados los mismos “argolleros” de siempre. Esto involucra a ciudades aledañas a las ciudades sede del mundial, ya que en Ecuador las distancias son cortas y podrían aprovechar y absorber un poco de ese turismo.
Nos salen más preguntas y más preguntas. Qué más podríamos ofrecer en caso de emergencia. Nuestro servicio de inteligencia y las fuerzas armadas, estarían preparadas para un eventual ataque terrorista y tendrían un protocolo de seguridad para desarticular amenazas en los escenarios o fuera de ellos y podrían determinar posibles blancos o lugares vulnerables, podrían cooperar con las fuerzas policiales y municipales y de tránsito y generar una red de intercomunicación para poder estar listos en caso de que lo peor suceda.
Después de meditar sobre eso. Que significaría meter dinero, pero no lo estamos mencionando todavía. Cabe plantearse que un país que no ha podido solucionar las cuestiones más básicas para su población y donde en muchos lugares no tan lejanos como podrían pensar, la gente sigue robando luz mientras viven en una zona “marginal e ilegal”.
Donde en la capital económica del país, los cortes de agua y luz en ciertos sectores son el pan nuestro de cada mes y se maquillan una falsa superioridad étnica e histórica.
En donde en algunas comunidades de la serranía se les ha dado un ultimátum a los extranjeros para que abandonen la zona.
Cabe preguntarse también.
¿El Ecuador está en capacidad de endeudarse o generar ingresos e inversiones para realizar el mundial a la vez que paga la deuda con organismos internacionales y los chinitos bellos preciosos?
Entre tantas otras cosas que deberían pensar los políticos antes de hablar con las patas y proponer pendejadas. Imposibles no hay, dicen. Pero también hay que tener los pies sobre la tierra. Para 2030 falta, pero no mucho y esto no es una realidad, es una propuesta disparatada de un limitado politiquero que quiere figurar y hacerse el gracioso o agradable.
Pero si en 189 años de República no se han podido asegurar ciertas condiciones básicas para tener una vida decente o hacerla lo más decente posible a la mayoría de sus habitantes, creen que en once años que restan para ese mundial, se pueda mágicamente solucionar todo eso o al menos maquillar.
Y no faltará quien compare y diga que otros países sudamericanos realizaron estos eventos y Brasil saltará como ejemplo. Un país que tiene no sólo un territorio más grande que el nuestro, sino una economía más grande también. Y con todo eso, su mundial fue salpicado por los escándalos de corrupción de Odebrecht que se adjudicó maravillosamente los contratos para la construcción de la infraestructura deportiva del país, aparte de incentivos económicos al titular de la F.I.F.A. por ese entonces.
Donde hubo protestas y quejas debido a las carencias de muchas regiones del país, que se iba a endeudar e invertir en “pendejadas” mientras que había temas más urgentes que pasaban a segundo plano debido a que el mundial era prioridad. Un país tan cerca y a la vez tan lejos de nosotros.
Al final, a lo mejor. En un universo paralelo (no para lelos) Ecuador no es un estado fallido y está en la capacidad de organizar un mundial y quizá de paso, Lenin Moreno nunca fue presidente del mismo y quizá algún físico teórico es el titular del ejecutivo, uno que en verdad sepa del tema “cuántico” y no un fanfarrón cualquiera que más parece un remedo barato de “couch” motivacional…
En fin, soñar no cuesta no nada. Hasta la Federación Ecuatoriana del “niño Egas” ve con buenos “ojos” esa idea.
Damitas y caballeros. ¡Agárrense de sus asientos! Vamos a presenciar el primer MUNDIAL CUÁNTICO DE FÚTBOL.

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