Poesía

Noche solitaria

Noche inquieta. Las sombras se levantaron. El mundo consumido en la nada.

¿Y yo? Me hundo en la simetría divina de una vieja canción. Un eterno bucle de memorias desquiciadas.

Solo

Perdido en medio del vacío de mi habitación carmesí.

La soledad: un impuesto que tenemos que pagar por una cierta complejidad del pensamiento.

Por mantener una visión sincera y ambiciosa de lo que la compañía puede y debe ser.

«¿Un precio demasiado alto a pagar?» le pregunto a las paredes de mi habitación.

Pero no responden.

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