El AS² de la Política

TIENEN DERECHO A PENSAR COMO QUIERAN

POR: Joyce de la Plaza

El debate anda muy acalorado desde hacía tiempo. La sentencia de la Corte Constitucional fue la punta del iceberg de todo esto. Si es que la Asamblea no se ponía los pantalones para realizar la reforma pertinente para incluir dentro del contrato social del matrimonio a las parejas del mismo sexo, ellos sí lo harían y sus sentencias no tendrían carácter de apelables si no que se tendrían que acatar de inmediato.

No es la primera vez que sucede. Estados Unidos tuvo un caso similar en que se anuló la voluntad de las cortes estatales y se pasó en “teoría” sobre su “soberanía” y leyes para declararlas a nivel nacional. Como es bien sabido, esta sentencia fue y es un balde de agua fría para ciertos grupos religiosos o pro vida. Que pusieron sus reparos e incluso defendieron una constitución que ellos mismos habían criticado con anterioridad.

Hasta “Mashi Rafael” fue más prudente y supo escoger sus batallas. No opinó del tema a pesar que el periodista Bruno Bimbi le sacaba en cara que contra su voluntad se había aprobado y él no podía hacer nada contra ello. Los defensores de la legalidad y los derechos, se frotaban las manos para sacarles en cara que por más que chillen y se exalten, mediante otros mecanismos “legales” se podía dar paso a ciertas modificaciones o reformas en favor de los derechos “individuales”.

A pesar de la bronca que tenían unos, y la felicidad rebosante de otros. El país no se terminó yendo más al caño, al menos no porque un par de hombres o mujeres contraigan matrimonio. Muchas de esas parejas sólo corroboraron frente al marco jurídico, uniones que llevan desde hace años y solo se confirmaban.

Dentro del grupo de los felices, estaba Pamela Troya, quien había sido una precursora de esta lucha. Ella sacaba una captura del noticiero de Ecuavisa y gozaba con la dulce ironía de que fuera María Teresa Arboleda quien diera la noticia del fallo de la Corte Constitucional respecto al matrimonio civil igualitario.

Como buena parte de su tuiter consta de gente afín a sus ideas, se burlaba y celebraban la victoria y más con Arboleda como su “trofeo de guerra”. Aunque había gente que le criticaba su actitud de bravucona y pseudo “acosadora” respecto a alguien que no piensa como Troya, pero que ha sabido guardarse sus opiniones cuando del noticiero se trata.

María Teresa Arboleda con una dilatada trayectoria en televisión, esposa y madre. Se podría decir es una mujer de la vieja escuela y eso es un decir, porque seguro ella nos corregirá y dirá que si defender la familia, la vida y ser creyente, es cosa de “vieja escuela” con mucho gusto lo es. Y está bien, es perfecto que lo diga, mientras eso no interfiera con su labor de presentadora y periodista en el medio en el que trabaja, está perfecto que tenga su sistema de creencias al igual que sus contrarios.

La cosa no va por ahí. Es más, Teresa Arboleda había sido muy prudente no hace mucho, y evitaba pronunciarse directamente sobre temas polémicos y no es quien se destaque por ser una crítica abierta de los gobernantes de turno, a pesar que en el último tiempo no ha escondido sus cuestionamientos a María Paula Romo, aunque sin mencionarla directamente.

Todo fue a raíz de una marcha en defensa de la familia y que convocó a cientos de miles de personas y quizá cercanas al millón o más que esa cifra. Pero no fue la única periodista y conocidos del medio deportivo como Joselo Sánchez hacían lo mismo y así varios rostros de televisión de diversas áreas. Arturo Magallanes se abanderaba del mismo discurso por citar a otro periodista deportivo.

Y sigo pensando que está bien que tengan sus creencias por si no se entiende. Otra de las cuestionadoras o críticas respecto al “progresismo”, es sin duda Flor María Palomeque y su esposo Roberto Chávez. Quienes tampoco tienen vergüenza de ventilar sus opiniones personales vía tuiter. Incluso Flor tuvo y ha tenido enfrentamientos con la jurista María Dolores Miño que se puso de tú a tú respecto a una foto de la actriz con su hijo y su reflexión acerca de la maternidad, la religión y la “vida”. Mezclaba varias cosas en su mensaje y quizá estaba consciente de lo que le podría venir por querer mandar un mensaje exponiéndose a la gente y tratando de generar un “debate” respecto a “dar” y no “quitar” vida. Pero lo hecho, hecho está.  

Obviamente Flor María no pretendía denigrar a quienes por A o Z razón, no tengan entre sus planes de vida ser mamá. Sino expresar sus pensamientos al “aire” y sin el filtro de la censura que pudiera tener en un medio tradicional.

 Pero salieron muchas personas aprovechando el odio o la pica que le tienen a la actriz y el disgusto que le genera su pasado con David Reinoso y sus “sketches” humorísticos políticamente incorrectos.

Para decirle hasta del mal que se iba a morir. Flor María decidió responder vía la cuenta de su personaje y ahí salió el veneno y cuestionamientos hacia ella y su personaje que denigra a la mujer y es un estereotipo y visión trastornada de las mujeres y demás cosas.

Quizá no les faltaba razón, que el personaje de Flor María y su pareja el Panzón (David Reinoso), no sean precisamente un buen ejemplo para los televidentes y su relación es más bien tóxica y no es deseable. Es más, de toda la galería de situaciones y personajes, para algunas personas. Los más flojos eran precisamente los de la Pareja Feliz y paradójicamente de los más exitosos.

Pero a pesar de su humor que se podría considerar básico, nacían de la vida real y no, no me refiero al sketch respecto a Rolando Panchana. La parodia era eso, una parodia. Retrataba como la relación de pareja se va deteriorando con los años y cómo los estragos físicos y emocionales y como lo que en principio es amor y cursilería, se convierte en desprecio y hartazgo.

Nada que no pase en la vida real, aunque quizá no tan exagerado a lo mejor sí. Y no faltara quien diga que no creen que Reinoso haya hecho ese “análisis” profundo para perfilar a sus personajes. No lo sabemos, quizá y sí, o quizá y no. Lo que es cierto es que al igual que muchos de sus segmentos, estos salían de estereotipos y referencias a la “cultura popular” ecuatoriana, y tuvieron gran éxito por más que los intelectuales los despreciaran.

Pero retomando el tema de Flor y Teresa. La primera pasaba un video donde aparecía la segunda, que buscaba salvar “dos vidas” en una campaña contra el aborto. Esto obviamente era en tuiter y no en televisión abierta o pagada. En una era donde parece ser que es más cómodo o alinearse al pensamiento “mayoritario” o al que “impera”, voces disonantes son víctimas del escrache y linchamiento mediático como diría el Mashi.

Estas dos se declaraban abiertamente Pro vida y anti aborto, conscientes que podría restarles de cara a la “sociedad” pero con plena convicción.

La cacería de brujas empezó y empezaron a criticarlas, no sólo a ellas. Si no a los cientos de artistas que salían del clóset conservador y ventilaban sus opiniones. En un mundo lleno de apariencias o pura pantalla, donde al menos en otros países, el discurso de las élites “culturales” y “referentes” es un pensamiento abiertamente liberal y donde se bombardea al público 24/7 con proclamas y burlas a los contrarios, que generalmente son contra cristianos (porque casi nunca, se escuchan las mismas burlas a islámicos o judíos, aunque a estos últimos les hacen bromas, pero no con el mismo tono) y existe un doble rasero para medir a la gente. Aunque cada vez son más quienes han decidido liberarse contra eso y hacerse escuchar o sentir.

No es de sorprenderse que lo mismo pasaría acá. Con la abismal diferencia que, en nuestros países latinoamericanos, todavía la religión juega un papel de peso en la toma de decisiones o discursos. Todavía no penetra del todo el pensamiento que muchos lo denominan “progre”. Quizá por ese odio o rechazo de un sector de la sociedad contrario al “curuchupismo”; los ataques parecían ser un buen termómetro que la carrera de los pobres diablos que osen opinar distinto a la intelectualidad citadina estaban “cancelados” o “acabados”.

Para sorpresa de ellos. Se topaban con la realidad que, como Flor María y Teresa Arboleda, todavía piensan muchos ecuatorianos y para bonus, muchos políticos que están en la asamblea y así el debate se polarizó en la era de las redes sociales. Toparse con esta realidad que una “mayoría” todavía mantengan ciertas creencias en un mundo supuestamente moderno o cambiante y que ya dejó el “oscurantismo” es raro, sobre todo para quienes se han refugiado en círculos cerrados de pensamiento, donde en todo coinciden y en poco discrepan.

Es curioso como todo cambia y se da la vuelta la tortilla. Antes, era un acto más o menos suicida ventilarse favorable a ciertos temas tabú como el matrimonio gay, la legalización de la marihuana, el aborto, etc.

Ahora parece ser que la “norma”, el futuro será ser favorable a eso y la excepción será ser contrario. O quizá no, después de todo un país todavía mayoritariamente creyente, así sea por amague o compromiso, tiene una desconexión entre ciertas “élites” o argollas liberales y acomodadas que quieren plantear una agenda y su visión del mundo a la que los pobres “ignorantes” y carentes de “educación” todavía no acceden y no comprenden y no quieren entender.

Dirán que los ataques o a veces respuestas airadas en contra de los pro vida o conservadores. Tienen una justa razón debido a los años que estuvieron sometidos por presiones sociales y la iglesia, a acoplarse a ciertos parámetros o ideas y no poder contestar o exponer abiertamente su pensamiento. Citarán como ejemplos la inquisición y los casos de pederastia en la iglesia, para decir que no tienen ningún valor “moral” o cara para venir a hablar de derechos o no. Que primero salgan de su propio armario y sinceren cifras y datos y después pónganse a debatir o plantear algo, pero mientras sobre ellos estén varios pecados, que mejor cierren la boca.

El descargo es válido, la iglesia y la religión es uno de los argumentos que puede ser más débil o vulnerable en esta “cruzada” por la “vida”. Los pecados y culpas de la iglesia que sigue, no solo siendo un refugio de homosexuales que viven en estado de negación (toca aclarar que seguro, no todos los integrantes sean de esa orientación sexual pero sí muchos que siguen escudándose en la religión para no aceptarlo) si no de criminales y para ser más precisos, de pederastas que han abusado de menores por los siglos de los siglos y que todavía les cuesta aceptar y condenar en vez de encubrir. Obvio que resulta molesta esa hipocresía de su parte.

O quienes hablan de un diseño original, cuando a lo largo de la historia hemos leído de estos “subversivos” que se iban contra la norma y decidían hacer lo que les nacía o dictaban sus instintos o deseos o sentimientos y juntarse con un igual y no con el sexo opuesto. O los que “renuncian” a sus instintos y deciden una vida alejada de cualquier encuentro carnal vacío y hasta afectivo.

Sea como sea, ni Arboleda ni Palomeque son representantes de la iglesia que yo sepa. Aunque son abiertamente conservadoras, como abiertamente liberales son Silvia Buendía y María Dolores Miño, o Ramiro Ávila Santamaría o Ramiro García Falconí, o Aldo Cassola. En ese sentido responde a título personal por sus dichos y hechos. Pedir cancelarlos en sus trabajos por más mal que caigan a mucha gente, o boicotearlos, no es la manera, siempre y cuando respondan a título personal y no a nombre de las instituciones para las que trabajan, está bien que puedan exponer sus puntos de vista por más cuestionados o apoyados que sean.

Pero en la esfera de lo virtual, se miran igual de inmaduros y enceguecidos por sus afectos y desafectos y refugio en su cámara de eco de “progresía” o “conservadurismo” que en realidad oculta una verdadera intención. Al menos los “pro vida” son menos tapiñados en sus proclamas y dogmas, quizá lo usen como escudo o mantra para invalidar sus argumentos. Pero ellos no ocultan sus deseos de suprimirlos y que el mundo fuera mejor sin ustedes los “libeprogres”. Al menos son directos con sus anhelos, y sí, se escudarán algunas veces, pero su consigna queda clara, si no vamos a poder contra ustedes, nos iremos a nuestras cámaras de eco y ahí educaremos y blindaremos a la juventud que sea parte de este grupo. Y lo que puedan luchar a nivel estatal, lo harán.

Ustedes de una manera más perversa, se escudan bajo el marco de la legalidad que dicen respetar y así trastornar una constitución que exige un debido proceso para su reforma pero que ya se limpiaron las nalgas y no sólo ustedes, si no el mismo artífice de la misma, Rafael Correa Delgado antes de ustedes. Bajo la “corte de lujo” se blindan de cualquier apelación y así tienen el sartén por el mango. Si tienen los mecanismos deberían hacerlo y zanjar en algo la polémica, asumiendo los riesgos.

Y es que a pesar de ser ahora ustedes, quienes en buena parte del mundo dominan las “artes”, la “ciencia”, la “política”, la “justicia”. Temen a unos cuantos trastornados también de las redes sociales y se burlan de sus consignas y amenazas, contraatacan a pesar que se supone ustedes son gente más leída e instruida y “culta”. Pero responden en los mismos términos que reciben, en vez de ignorar. Y amenazan con querer imponerles un “librito” polémico que habla sobre masturbación, lesbianismo, aborto, sexo casual, contracepción, etc.

Quieren decirle a una empresa que aceptó la queja de uno de sus consumidores para retirar ese producto, que no “censure” o prohíba nada. Es obvio que estuvo mal retirar algo por una “ciberqueja” o “ciber linchamiento” pero lo hecho, hecho está. El libro puede seguir circulando en este país y no está prohibido o censurado, solo no está disponible en ese lugar en específico.  En librerías se lo puede comprar y así. Pero ironizar con que quieren obligar que el estado pague por él y lo haga obligatorio en los colegios para joder a los conservadores. Así fuera un chiste o una manera de indignarse frente a ellos. Eso estuvo mal.

Porque a través de sus bromitas “intelectualoides” han logrado revivir un sentimiento que estaba dormido y que ha puesto presidentes en Estados Unidos, Colombia y Brasil por citar algunos ejemplos recientes. El sentimiento de grupos conservadores que, a diferencia de ustedes, son más unidos y votan en conjunto acorde a lo que sus líderes pudieran decir.

Mediante su burla a ciertas figuras de pantalla que han decidido expresar su posición, y celebrar como triunfo que sean ellas quienes den el mensaje televisivo de sus conquistas progresistas, han logrado alejar a cierta gente que estando de acuerdo con su lucha, vean en ustedes, más de lo mismo solo que a la inversa bajo el lema de “liberal”.

Si su argumento es que es una reacción natural y visceral ante la “represión” u “opresión” de años de ciertas personas o grupos, y es normal reaccionar así. Se entiende, pero de los comunes o civiles. No de ustedes que se supone están en contacto con el poder y la academia, que se supone deberían elevar el debate o no ponerse de tu a tu con cada salido.

Pero qué va, van y contraatacan y en su afán por humillarlos les terminan dando más fuerza y alimentando al monstruo.

Arboleda o quien sea, tiene derecho a pensar y exponer su sentir en redes sociales, en su vida privada, donde le dé la gana. Hasta puede prestar su imagen a ciertas causas siempre y cuando no esté relacionado con las actividades del canal o lo haga a nombre del medio en que labora, así como ustedes han hecho lo mismo como jueces y parte. Mientras que Palomeque y Arboleda no lo hagan en sus respectivos espacios o canal al que pertenecen, no veo el problema en ventilar sus quejas como tampoco veo el problema que los liberales expresen su sentir en sus medios.

Pero ustedes tienen un doble rasero y han armado un “neo discurso” oficial, donde todo lo que se salga de sus “postulados” convierte al individuo en la peor caca que existe y en un idiota por decir poco. Y así quieren “coexistir”.

En el fondo ustedes se parecen demasiado a quienes dicen combatir, son lo mismo pero adaptado a sus creencias o ideología. Ni se han dado cuenta que en el fondo están hermanados por el mutuo desprecio que se profesan con su antagónico.

Así pues, el día que Arboleda salga en televisión nacional o Ecuavisa mude a medio digital del todo y solo sea posible acceder vía streaming, y en medio noticiero se cague en ustedes. Ahí griten al cielo o quieran pedir que debe ser censurada su voz, mientras aplauden como “influencers” del mundo del espectáculo o las “artes” usan su mismo tuiter, para mandar mensajes que los favorecen a su pensamiento liberal y ahí sí se callan o miran a otro lado, cuando es lo mismo que han hecho otros, pero como el mensaje no cabía en su ideal de mundo “perfecto” y “argolla” hay que ir por ellos y hacerlos arrepentirse.

Incluso Flor María puede decir lo que le dé la gana en su tuiter personal, como Buendía puede decir lo que le dé la gana en el suyo. Y la gente puede desgastarse intentando cambiar la opinión de ambas, pero cuando quieren armar su hoguera o neo caza de brujas, se están pareciendo mucho a los fundamentalistas que quieren combatir.

Ustedes que han ganado espacios cada vez más notorios para poder propagar su pensamiento y forma de ver el mundo, luchando para que otros no lo puedan hacer, por considerarlo peligroso o riesgoso. Suena a hipocresía y eso que dicen defender el derecho de todos, pero son iguales que sus amigos conservadores que quieren defender el derecho de todos menos unos cuantos.

En el fondo quieren lo mismo que los conservadores, deberían censurarse mutuamente a ver si así dejan el drama de la esfera virtual.

Ustedes lo reducen a la batalla del bien o del mal. Se quejan que alguien que genera indignación por sus incoherencias y es congresista, acuda un seminario pro vida, y acuda a una boda eclesiástica. Y dicen, mis impuestos “pagan” su sueldo, pero no deberían pagar “eso”. Pero cuando lo hace otro sujeto, yendo a una boda igualitaria ahí sí no lo cuestionan, o cuando parte de su grupo de amigos van a seminarios contrarios y en favor de legalización del aborto sí está bien y ahí sí valen “mis impuestes” si no, no. Pero no que se debe respetar la individualidad y creencias de cada uno.

Quizá sea porque ven en el uno a un tipo “peligroso” y en el otro al “aliado”. Para los conservadores es lo mismo cuando ven que ustedes han formado parte de ciertos organismos internacionales para implementar ciertas políticas, los ven como “peligrosos o enemigos” y a los que son contrarios a eso como “aliados”. Ven, se parecen tanto.

Sospechan del “otro” y prefieren anularlo antes que “confrontarlo” y cuando “confrontan” lo reducen a una pelea de niños malcriados que han descubierto las “malas palabras” en la medición perpetra de quién la tendrá más grande o tu mamá la gorda.

Al menos. Desde esta trinchera se defenderá el derecho a postear y expresar su “subnormalidad” o no, independiente del sistema de creencias de cada colaborador/a. Y se dirá que “ambos dos” tienen derecho a pensar como quieran, pero lo que no tienen derecho es a impedir ciertas manifestaciones o favorecer a otras.  Es esa búsqueda tapiñada de ambos grupos de querer la supremacía y mediante ello la “censura” o forzar a la gente a pensar como ellos.

 Lo que molesta, es que parecen dos caras de una misma moneda y ni siquiera se dan cuenta. Dan una ternura creyéndose por encima del otro y en el fondo son igualitos, piensan muy parecido, pero prefieren engañarse.  

Su deseo latente de borrarlos del mapa para así hacer realidad su utopía de “mundo perfecto” se nota a kilómetros de distancia.

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